El estudio revela que este tipo de trayectos encadenados no responden a compras de última hora o escapadas de fin de semana, sino a viajes con una mayor previsión y complejidad organizativa.
Cada reserva multidestino incluye una media de 3,08 vuelos (frente a los 2,35 de los billetes de ida y vuelta) y se contrata con 66 días de antelación de media, lo que supone formalizar la compra con más de una semana de margen respecto al promedio general estival, situado en 55,8 días.
Asimismo, la fórmula predominante en estos desplazamientos es la de parejas o grupos reducidos, con un promedio de 1,95 viajeros por reserva.
En cuanto a la duración, estos itinerarios complejos alcanzan los 8,6 días de estancia frente a los 5,6 días que promedian los viajes de ida y vuelta estándar.
Por lo que respecta a la operativa aeroportuaria, las salidas de rutas multidestino se concentran en los dos principales aeródromos del país: el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas aglutina el 25,2% de los pasajeros, mientras que Josep Tarradellas Barcelona-El Prat suma el 16,5%.
Entre ambos recintos concentran más de cuatro de cada diez salidas, seguidos por aeropuertos regionales como Málaga (5,7%), Bilbao (5,6%), Valencia (5,4%), Sevilla (2,8%) y Alicante (2,7%).

