A preguntas de los medios por ese decreto y la intención del sector de mantener las movilizaciones previamente anunciadas al considerar insuficientes las medidas del Ejecutivo, antes de participar en el Foro Agrosantander en Toledo, Martínez Lizán ha considerado que, pese a las ayudas, hay que «tener en cuenta la presión» a nivel internacional.
«Todo esto, esta situación económica de incrementos de insumos, viene producida por una cuestión y tenemos que recordarla, que es la de la actitud de un presidente de un país, de Estados Unidos, de Donald Trump, que con motivo de su intención de manejar los designios económicos del mundo con la guerra de Irán, nos ha hecho estar viviendo unas situaciones que es muy difícil de poder acometer y atajar», ha comentado.
De ahí que, en su opinión, lo primero que tiene que haber es «precios acordes a las necesidades, evidentemente sin que perjudiquen a los agricultores y tampoco a los consumidores finales». A su juicio, es necesario seguir trabajando en la doble vía, para que bajen los precios de los insumos pero que también haya ayudas económicas «tan necesarias para poder seguir afrontando los retos de futuro».
A nivel personal, Martínez Lizán opina que lo que se debería hacer «es bajar el precio de los fertilizantes y bajar el precio de los combustibles» porque con los precios de ambos productos «es imposible tener una explotación con viabilidad y las ayudas siempre van a ser insuficientes», ha agregado.
El consejero de Agricultura ha señalado que en estos momentos «la situación determina sobre todo muchísimas incertidumbres, porque aún habiendo puesto ayudas al gasóleo agrícola, por ejemplo, el precio se ha seguido incrementando, además extraordinariamente en estas últimas semanas» y esas incertidumbres «hacen que la pulsión que hay de la situación se haga a través de la confirmación del mantenimiento de las manifestaciones», ha concluido.
PAC POST 2027
De otro lado, se ha referido a la PAC que se está negociando para el período 2028-2034 como una oportunidad única para conseguir una política agraria común «fuerte, útil y sencilla, que fortalezca a Europa en el actual contexto geopolítico».
Desde este espacio de debate, Martínez Lizán ha explicado que este mes de septiembre han empezado a abordarse en Europa los debates esenciales que atañen directamente al fondo único y la PAC, su gobernanza, arquitectura y presupuesto, ante los que ha demando que se resuelvan de acuerdo con los intereses del sector agrario europeo, pero teniendo en cuenta las particularidades de cada territorio.
En ese sentido, ha confiado en que en este período de negociación se logre que la PAC se siga definiendo por dos cuestiones. La primera, «una política común con autonomía financiera y regulatoria y no como un apartado más, que se puede negociar dentro de un gran plan nacional en el que haya que competir con otros fondos»; la segunda, que esta política tenga unas reglas comunes para todos los agricultores y ganaderos en Europa con el fin de conseguir que los recursos y las ayudas directas destinados al campo queden blindadas «frente a modelos de recortes o una gestión nacional en la que habría que competir con otras políticas».
En cuanto al modelo de gobernanza, Castilla-La Mancha defiende que sea compartida entre el Estado y las comunidades autónomas para la planificación y gestión de las intervenciones agrarias. También que asegure la participación de las organizaciones agrarias, cooperativas agroalimentarias y demás agentes del sector y que sea el Ministerio de Agricultura quien mantenga las funciones de coordinación general y relación con la Unión Europea.
En resumen, el consejero ha abogado por «una PAC fuerte y previsible, en la que sepamos cuánto vamos a tener y cómo lo podemos organizar para tener un marco de trabajo previsible y seguro», y con una arquitectura similar a la actual para garantizar recursos suficientes para cumplir sus objetivos, tanto en materia de ayudas directas como en desarrollo rural, sostenibilidad y regadío.
En otro de los temas que ha enumerado, la ayuda decreciente a la renta por superficie, desde la región se apuesta por un modelo lo más simplificado posible, similar al existente en la mayor parte de los Estados miembros de la Unión Europea, basado en una única región a nivel nacional con único importe por hectárea en todo el país, ha informado la Junta en un comunicado.
Otra cuestión estratégica para Castilla-La Mancha es el relevo generacional, del que ha dicho «debe ser una prioridad como la única vía para garantizar el futuro de los pueblos, la agricultura, la cohesión territorial y la soberanía alimentaria».
Al mismo tiempo, Martínez Lizán ha pedido que se respalde sectores estratégicos que forman parte de la identidad productiva de Castilla-La Mancha como el vino, el azafrán, el olivar, así como otras actividades que aportan valor económico, social y ambiental.
En lo referente a las medidas agroambientales, Castilla-La Mancha plantea que haya más incentivos y una revisión de la actual condicionalidad ambiental para evitar duplicidades y cargas administrativas; también mantener prácticas que han demostrado su eficacia, como los eco regímenes relacionados con pastoreo extensivo, rotación de cultivos, siembra directa o cubiertas vegetales, y adaptar las intervenciones agroambientales y climáticas, especialmente aquellas vinculadas a la agricultura ecológica, la ganadería ecológica, el bienestar animal, la apicultura para la mejora de la biodiversidad, el girasol medioambiental y las plantas aromáticas.

