«La decisión se tomó para mantener una situación estable en el mercado nacional de combustibles, incluso en el contexto del aumento de la demanda de combustible para motores durante la temporada de cosecha», reza el comunicado de Kremlin recogido por la agencia rusa Interfax.
La medida vencía este mismo 30 de septiembre para los productores y se mantenía hasta el próximo 31 de enero para los no productores. También se añade a la fecha del 30 de noviembre el veto a las exportaciones de queroseno y continúa la medida de prohibición total para la gasolina hasta el 31 de enero.
Ya en julio, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) rebajó sus proyecciones sobre la producción de petróleo ruso argumentando que los daños sobre su infraestructura debido a los ataques ucranianos a refinerías en suelo ruso ralentizarán la actividad petrolera del Kremlin.

