El informe, presentado durante el Digital Talent Summit celebrado en la sede de ISDI en Madrid, revela que el primer impacto laboral de esta tecnología no se está traduciendo en grandes despidos, sino en una contracción de la oferta de empleos de entrada, la automatización de tareas y la paralización de vacantes.
En este sentido, un 39,6% de los encuestados anticipa una reducción neta del empleo en su sector durante el próximo año.
Sin embargo, este ajuste se encauzará principalmente mediante la contención de nuevas contrataciones (indicado por el 35,4% de las empresas que esperan recortes) en lugar de mediante despidos directos de plantilla, señalados por el 17,1%.
Este escenario plantea el fenómeno denominado ‘junior squeeze’, que afecta de forma directa a la puerta de entrada al mercado de trabajo.
Junto al 51,7% de organizaciones que augura menos vacantes para los recién incorporados, un 31,4% anticipa cambios relevantes en sus tareas habituales.
Asimismo, los puestos administrativos se sitúan como el nivel profesional más expuesto a la IA (50,7%), posicionándose muy por delante de técnicos y mandos intermedios.
Según se advierte en el informe, la asunción por parte de la IA de tareas operativas tradicionales –que servían de aprendizaje para quienes comenzaban su carrera– obligará a las compañías a rediseñar sus modelos para construir su cantera de futuros especialistas y directivos.
BRECHA DE GOBERNANZA Y ‘SHADOW AI’
El estudio refleja una organización empresarial a dos velocidades: mientras el 77,8% declara un nivel de adopción de la IA medio, alto o muy alto, el 79,2% reconoce una preparación insuficiente o desigual en sus plantillas, evidenciando que la tecnología avanza a mayor velocidad que las capacidades internas.
Esta brecha se traslada también a la gobernanza interna. Un 87% de los encuestados considera que los empleados recurrirían a herramientas personales de IA si la empresa no les facilita una alternativa corporativa, pese a que únicamente el 29,5% dispone de un marco normativo formalizado y comunicado.
Ante la proliferación del ‘shadow AI’, la gestión requerirá ofrecer alternativas seguras, definir reglas claras y capacitar a la plantilla.
EL PENSAMIENTO CRÍTICO SE IMPONE A LA PROGRAMACIÓN
En el ámbito formativo, señalado como uno de los principales cuellos de botella ya que solo el 20,8% considera a sus trabajadores bastante o muy preparados, se impone la necesidad de transitar hacia modelos de aprendizaje continuo adaptados a cada posición.
A su vez, las competencias demandadas están experimentando una reordenación. El pensamiento crítico y el criterio profesional lideran las prioridades empresariales con un 39,6%, frente a la programación, que tan solo es citada por un 2,4%.
Con la delegación de las tareas de ejecución en la IA, la capacidad para supervisar, cuestionar y validar los resultados emerge como un factor diferencial.
De cara al futuro, el informe prevé un salto organizativo en el que el 60,4% de las entidades espera que la IA obligue a rediseñar de manera sustancial las estructuras corporativas y un 61,4% anticipa la integración de agentes de IA en los flujos de trabajo habituales.
Pese a la envergadura del proceso, el 69,1% de las organizaciones continúa percibiendo esta tecnología como una oportunidad.

