Según los datos difundidos este miércoles por B Lab Spain, la actividad turística –que representa cerca del 13% del PIB nacional y genera tres millones de empleos– afronta el desafío de gestionar la concentración de demanda para evitar la presión sobre las infraestructuras, el entorno natural y el mercado de la vivienda.
La comunidad B Corp reúne a 301 empresas turísticas en el ámbito global con una facturación conjunta de 9.600 millones de euros, de las cuales 73 operan en Europa.
En España, cerca de una decena de firmas del sector hotelero y de viajes –entre las que figuran marcas como Ilunion Hotels, Artiem Hotels o Abadía Retuerta– aplican ya este marco de gestión auditado.
En el plano laboral y ambiental, el análisis del organismo muestra que el 93% de las B Corps turísticas españolas aplica programas de capacitación y escucha activa para sus plantillas, frente al 20% de la media del sector.
Asimismo, el 53% monitoriza su huella de carbono y el 66% integra criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) en la toma de decisiones estratégicas.
El director ejecutivo interino de B Lab Spain, Lucas Hunter, ha señalado que el reto de la industria española radica en lograr que el crecimiento del flujo de viajeros «contribuya a la prosperidad de los destinos», instando a convertir la gestión de impacto positivo en un estándar generalizado para el conjunto de la oferta turística.

