«Creo que tenemos que alcanzar un acuerdo antes de final de año porque en todos y cada uno de los Estados miembro, ya sea un país de cohesión o un contribuyente, habrá beneficiarios esperando el 1 de enero de 2028. Beneficiarios individuales, ciudadanos, empresas y, de hecho, la economía europea estarán esperando también que ese dinero llegue al sistema», ha defendido el secretario de Estado irlandés para Asuntos Europeos, Thomas Byrne, en rueda de prensa tras el Consejo de Asuntos Generales celebrado en Bruselas.
Byrne ha advertido de que si los Estados miembro no consiguen pactar al menos el paquete global antes de que concluya 2026, la UE «no llegará a tiempo» para poner en marcha las nuevas cuentas el 1 de enero de 2028, un calendario que, según ha explicado, está contribuyendo a «acelerar las cosas» y acercar posiciones entre las capitales.
«En términos generales, existe consenso para alcanzar un acuerdo antes de final de año. No todo el mundo, pero, en términos generales, esa es la posición expresada por casi todos los Estados miembro. Sobre esa base, confío en que podamos alcanzar un acuerdo y la Presidencia irlandesa trabajará muy duro para presentar una caja de negociación que nos permita dar al menos otro paso muy significativo hacia el acuerdo final que deberán alcanzar los líderes en el Consejo Europeo», ha añadido.
Sus declaraciones llegan después de que los ministros de Asuntos Europeos hayan vuelto a constatar este martes las distancias que separan a los Veintisiete, con Alemania, Países Bajos y los países nórdicos reclamando reducir el volumen de unas cuentas cercanas a los dos billones de euros, mientras que, por otro lado, los llamados ‘Amigos de la Cohesión’ entre los que se encuentra España, rechazan que los ajustes recaigan sobre políticas tradicionales como la PAC y la cohesión y defienden explorar nuevas vías de financiación.
Precisamente, la Presidencia ha iniciado reuniones bilaterales con las capitales para identificar sus «líneas rojas» y determinar dónde existe margen para acercar posiciones, aunque Byrne ha reconocido que las posturas expresadas por los gobiernos son «genuinas y firmes» y ha admitido que Irlanda todavía no ha decidido qué cifras incorporará a su próxima propuesta.
«Saben que en algún momento tendremos que alcanzar un compromiso. Y nuestro trabajo es averiguar dónde puede encontrarse ese compromiso», ha explicado el político irlandés, que ha indicado que quedan algunos Estados miembro con los que mantener encuentros individuales antes de comenzar a «poner las cifras sobre la mesa».
IRLANDA PREPARA UNA PROPUESTA «AMBICIOSA» DE RECURSOS PROPIOS
Junto al volumen y el reparto del gasto, la Presidencia trabaja en las posibles nuevas fuentes de ingresos para financiar el presupuesto, tanto desde el punto de vista técnico como político, dado que cualquier fórmula deberá ser capaz de generar recursos a tiempo para 2028 y contar con el respaldo unánime de los Estados miembro.
En este contexto, Byrne ha señalado que las conversaciones han permitido detectar cierto margen para modificar algunas de las propuestas y facilitar su aceptación por las capitales, por lo que ha asegurado que Irlanda estará en condiciones de plantear un plan «ambicioso» sobre recursos propios una vez escuchados todos los gobiernos.
BRUSELAS INSTA A TOMAR «MUY SERIAMENTE» LOS NUEVOS INGRESOS
Por su parte, la Comisión Europea ha coincidido en la «urgencia» de alcanzar un acuerdo antes de que termine el año y ha reconocido que es «natural» que los distintos Estados miembro defiendan prioridades diferentes ante unas cuentas que deben responder a un escenario en el que la UE afronta «grandes desafíos» y se le exige actuar en un número creciente de ámbitos.
«Animamos a todas las partes implicadas a considerar muy seriamente la adopción de esos recursos propios, porque pueden desempeñar un papel importante para alcanzar un acuerdo global en el contexto de estas negociaciones», ha añadido el comisario europeo de Democracia, Justicia, Estado de Derecho y Protección de los Consumidores, Michael McGrath.

