En la jornada Forbes Economic Summit, el vicesecretario de Economía del PP ha explicado que, en un contexto en el que cada año entran nuevos pensionistas y, además, con la pensión más alta, lo que va a sostener el sistema de pensiones de verdad es un crecimiento económico basado en productividad.
«Lo demás podemos ponernos a discutir lo que queramos, pero lo único que va a sostener las pensiones a largo plazo es el crecimiento de la productividad», ha señalado, tras ser preguntado por si estas prestaciones seguirán indexadas al Índice de Precios al Consumo (IPC).
Por otro lado, Nadal ha apostado por modernizar la legislación laboral para adaptarla a los nuevos sectores, tecnologías, cualificaciones y formas de trabajo. Según ha señalado, una parte de la reforma laboral de 2012 se ha mantenido y ha contribuido a la evolución del empleo y el desempleo desde 2013, salvo la interrupción derivada de la pandemia.
«No toda la reforma de entonces quedó, pero algunos de los elementos esenciales están», ha indicado, antes de defender una actualización del marco laboral vigente, que ha considerado excesivamente rígido en determinados ámbitos.
Nadal ha defendido otorgar una mayor libertad tanto a la negociación colectiva como a los acuerdos entre empresas y trabajadores, y ha citado como ejemplo el límite de horas extraordinarias, que, según ha afirmado, es más bajo en España que en países como Francia o Italia.
También ha cuestionado el diseño de la jubilación activa, al considerar que la exigencia de permanecer un año fuera del mercado laboral antes de compatibilizar pensión y empleo limita su utilización. «Tienes que estar un año parado y luego quieres reengancharte, pero esto es imposible», ha lamentado.
POLÍTICA INDUSTRIAL «HOSTIL»
Asimismo, Nadal ha relacionado la polémica en torno a Seat y las decisiones que pueda adoptar el grupo Volkswagen con un problema de mayor alcance, que, a su juicio, responde a una política «hostil a la industria» por parte del Gobierno.
El responsable económico del PP ha criticado que las políticas energética, regulatoria y medioambiental hayan ido «erosionando» la capacidad de crecimiento industrial de España, y ha planteado la necesidad de mejorar las condiciones para atraer inversiones empresariales.

