En concreto, la encuesta ‘Deutsche Bank Global Sentiment Survey on Europe 2026’, elaborada a partir de las respuestas de 1.200 altos directivos de 13 mercados no europeos que operan o prevén invertir en la región, sostiene que más de un tercio de los consultados (el 35%) identifica al ‘Viejo Continente’ como la región más atractiva del mundo para su negocio, por delante de Asia-Pacífico –excluida China– (24%), Norteamérica (19%), Oriente Medio (10%), China (6%) y Latinoamérica (5%).
En este escenario, España (20%) se sitúa entre los cinco destinos europeos más considerados para futuras inversiones, compartiendo escalón con economías como Italia (20%) y Países Bajos (22%), únicamente por detrás de Alemania (56%), Reino Unido (47%) y Francia (35%).
«Los resultados reflejan que Europa vuelve a percibirse como una región capaz de combinar estabilidad con oportunidades de crecimiento e innovación. España forma parte de esta tendencia y cuenta con atributos que la convierten en un mercado atractivo para los inversores internacionales», ha destacado al respecto el consejero delegado de Deutsche Bank España, Íñigo Martos.
Aunque Alemania, Reino Unido y Francia continúan encabezando el ranking de preferencias de los encuestados, el informe subraya la sólida posición española al figurar con elevada frecuencia entre los países donde las multinacionales ya tienen presencia o planean incrementar sus compromisos de capital.
CRECIMIENTO, INNOVACIÓN Y TALENTO COMO VALORES DIFERENCIALES
Entre los motivos del atractivo inversor en Europa, el estudio de la entidad financiera revela que la percepción sobre la región trasciende la tradicional seguridad jurídica e institucional. En concreto, un 74% de los directivos encuestados destaca las oportunidades de crecimiento que ofrece el mercado europeo, mientras que un 71% enfatiza su capacidad de innovación, especialmente en la integración de la inteligencia artificial. Asimismo, otro 71% considera que el continente es una región económicamente resiliente frente a los desafíos geopolíticos globales.
De este modo, el 61% de los encuestados ya invierte en Europa y prevé ampliar su actividad en los próximos cinco años. Por el contrario, solo un 6% de las empresas ya presentes no contempla actualmente nuevos planes de expansión.
Al mismo tiempo, el 33% de los encuestados aún no opera en el ‘Viejo Continente’, pero está planificando o estudiando activamente su entrada en el mercado europeo por primera vez en los próximos cinco años.
Por encima del resto, Alemania destaca como el mercado más atractivo para crecer en la región dadas sus infraestructuras y logística, su innovación e inteligencia artificial, su capacidad industrial, su mano de obra cualificada y su potencial de crecimiento y escalabilidad de mercado, tal y como acredita el estudio.
A pesar de las buenas perspectivas del bloque comunitario, la región aguarda obstáculos que dificultan el avance. Así, según el 43% de los encuestados, las fricciones transfronterizas restan atractivo a Europa en gran o muy gran medida, al tiempo que un 42% considera que tienen cierto impacto y un 15% restante calcula que su efecto es escaso o nulo.
Asimismo, aunque el crecimiento y la innovación se perciben de forma generalizada como fortalezas, hay cuatro ámbitos en los que menos del 50% de los encuestados considera que Europa tiene ventaja frente a otras regiones: la competitividad de los costes laborales (42%), el entorno fiscal (44%) y, con un 47% cada uno, la competitividad de los costes energéticos y la agilidad de los procedimientos de autorización y concesión de permisos.
«Los directivos ven Europa como un destino de inversión atractivo, un mercado en crecimiento y un polo de innovación. Al mismo tiempo, todavía tiene terreno que recuperar en materia de competitividad y condiciones para hacer negocios. Por eso son necesarias ahora reformas decididas que impulsen un mayor crecimiento y atraigan más inversión», ha concluido el miembro del Consejo de Administración de Deutsche Bank, Alexander von zur Muehlen.

