De esta manera, la moneda japonesa marca los 158 yenes por dólar, lo que supone una depreciación cercana al 1,3% diario, cuando llegó a situarse en 154 yenes hace apenas diez días, después de que EEUU y Japón actuaran conjuntamente en el mercado de divisas para fortalecer al yen.
La situación de la divisa ha preocupado a las autoridades niponas ante su fuerte depreciación frente al dólar, que tocó mínimos desde 1986 durante julio, llegando a superar los 164 yenes por dólar y que provocó la intervención tanto del Gobierno japonés como estadounidense.
De hecho, el Ministerio de Finanzas de Japón confirmó que en agosto destinó la cifra récord de 15,4 billones de yenes (82.930 millones de euros) a operaciones en el mercado de divisas para defender la cotización de la moneda japonesa.
Pese a los intentos por controlar el mercado, la subida de tipos del Banco de Japón ha vuelto a impulsar la depreciación del yen y la entidad, precisamente, ha señalado que la subida del precio del petróleo y la debilidad del yen, unidas a la fuerte presión ejercida por el sector de la Inteligencia Artificial (IA), continúan encareciendo el índice de precios empresariales a escala nacional.
«El mensaje transmitido se considera insuficiente en cuanto a dureza monetaria. El yen se debilitó frente al dólar estadounidense, situándose en el nivel de 158 (yenes por dólar) tras la decisión sobre los tipos. Por su parte, el mercado de bonos japonés perdió las ganancias iniciales, ya que la división en la votación del Banco de Japón genera incertidumbre sobre la respuesta del banco central ante una inflación persistente y un déficit fiscal creciente», ha indicado la investigadora de Renta Fija para Asia de Julius Baer, Magdalene Teo.

