Según ha advertido la organización en un comunicado difundido con motivo del Día Internacional de la igualdad salarial, la desigualdad económica no desaparece al trabajar por cuenta propia aunque no exista una nómina para medirla, una situación que acompaña a las mujeres a lo largo de toda su vida laboral y que se traslada después a su protección social y jubilación.
«La igualdad salarial no puede terminar donde acaba la nómina, las autónomas también sufren una desigualdad económica que condiciona sus proyectos y su futuro, no podemos hablar de igualdad salarial dejando fuera a 1,3 millones de trabajadoras autónomas», ha señalado la secretaria general de Uatae, María José Landaburu.
De los 3.483.209 trabajadores autónomos registrados por la Seguridad Social, 1.289.587 son mujeres (el 37% del colectivo) frente a 2.193.621 hombres. No obstante, el número de trabajadoras por cuenta propia crece a un ritmo superior (+2,1% en el último año) al de los varones (+1,8%).
Desde Uatae señalan que entre los factores que explican esta desigualdad se encuentran el peso de las responsabilidades familiares y domésticas no remuneradas -que reducen el tiempo dedicado a la actividad y limitan la generación de ingresos-, la concentración de las autónomas en actividades de menor rentabilidad y las dificultades de acceso a financiación.
En este sentido, Landaburu ha subrayado que la brecha «está en las horas que una autónoma deja de trabajar para cuidar, en las oportunidades profesionales a las que renuncia y en los ingresos que deja de generar», criticando que los cuidados sigan recayendo de forma principal sobre las mujeres.
Asimismo, la organización ha reiterado su petición de disponer de estadísticas más amplias y desagregadas por género sobre la realidad económica del trabajo autónomo, permitiendo conocer con precisión los ingresos y condiciones de actividad de hombres y mujeres para poder diseñar políticas que corrijan estas diferencias.
Por todo ello, Uatae ha instado a reforzar las medidas de corresponsabilidad y protección social, así como a avanzar en mecanismos que eviten que la asunción de los cuidados suponga una penalización económica y profesional para las mujeres.

