Última hora

El secreto mejor guardado del Bernabéu: casi 40 años rindiendo culto al gin-tonic perfecto en Madrid

Fotonoticia 20260917134947 1920
El reloj en la zona Bernabéu marca el ritmo acelerado de Madrid, pero al cruzar la puerta del número 2 de la Avenida General Perón, el tiempo sufre una grata desaceleración.

Allí, al lado del emblemático restaurante Mies, resiste un templo líquido que lleva desde 1986 rindiendo culto al noble arte del trago largo y la conversación reposada: La Gintonería de Candilón.

Hablar de este rincón es hablar del origen de un culto. Mucho antes de que la fiebre por la coctelería botánica inundara la capital, Candilón ya trataba al gin-tonic no como un simple combinado de noche, sino como una auténtica ceremonia de sobremesa.

Casi cuatro décadas después, esa filosofía permanece intacta: defender la pausa, el hielo bien tallado y el placer de alargar la charla sin mirar el reloj.

Detrás de su barra se despliega una impresionante bodega con más de 40 ginebras premium. La carta propone un auténtico viaje sensorial sin salir de la copa: desde el carácter atlántico y botánico de la gallega Nordés, pasando por la delicadeza floral del Japón con Roku, hasta el perfil especiado de la londinense Mombasa. Cada trago se sirve a medida, respetando la botánica de origen y el maridaje de tónicas para potenciar cada matiz.

Pero encasillar el lugar en un solo destilado sería un error de principiante, ya que su carta de coctelería clásica y de autor compite cara a cara con su propuesta estrella.

Entre sus tragos más destacados sobresale el Mojiterráneo, una refrescante y sugerente revisión que sustituye el ron por ginebra y se matiza con albahaca, cítricos frescos y un golpe de tónica; la potencia tropical de su Mai Thai, elaborado a base de ron, amaretto, sirope de miel, piña natural y menta; o la textura sedosa de un impecable Pisco Sour, que respeta la receta tradicional a base de pisco, angostura, zumo de limón, sirope de azúcar y clara de huevo.

Para quienes buscan elevar la experiencia al formato privado, el local esconde un reservado totalmente equipado (con audio, iluminación, proyecciones e incluso karaoke) donde organizar eventos a medida o menús tipo cóctel.

La Gintonería de Candilón no solo ha sobrevivido al paso del tiempo y a las modas efímeras de la noche capitalina, sino que se ha erigido como un refugio imprescindible para los amantes del buen beber.

Es ese rincón donde la artesanía del trago, el ambiente acogedor y el valor incalculable de una buena conversación se alían para recordar a madrileños y viajeros por qué la sobremesa es, y seguirá siendo, uno de los mayores placeres de la vida.