«Lo cierto es que la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo», ha aseverado el ‘guardián del dólar’ en rueda de prensa tras anunciar que la Fed ha elevado el rango oficial de la tasa de referencia hasta el 3,75% y el 4%.
Warsh ha reiterado ante los medios el mandato del instituto emisor estadounidense para controlar los precios y ha detallado que la situación no es buena. «Las cifras de inflación de este verano no sugieren que las tendencias subyacentes hayan mejorado de manera significativa», ha señalado.
El líder de la Fed ha mostrado a los mercados que no dudará en actuar si la situación lo requiere y ha defendido la decisión de este miércoles ante los datos disponibles, alegando que refleja que la Reserva Federal se toma «en serio» la estabilidad de precios.
«No se pueden ignorar los focos de tensión en todo el mundo, y nuestra valoración sobre los escenarios geopolíticos más o menos probables ha cambiado. Estos tres factores conducen a una decisión firme y unánime hoy», ha afirmado.
Las proyecciones de los miembros de la Fed, en las que como ya ocurrió en junio Warsh no ha participado, anticipan una nueva subida de tipos antes de que finalice el año, lo que unido al contundente tono del ‘guardián del dólar’, parece descontar un nuevo endurecimiento monetario.
Sin embargo, la decisión de hoy como nuevas subidas en el futuro pueden poner en aprietos la relación entre Warsh y Donald Trump, quien ya ha pedido en varias ocasiones al recién elegido presidente de la Fed que recorte los tipos de interés.
Warsh no ha querido responder ninguna de las múltiples preguntas que los periodistas han trasladado sobre el inquilino de la Casa Blanca a quienes ha despachado diciendo: «No voy a comentar mis conversaciones con el presidente».

