«Ese aumento nos deja bloqueados porque salir al mar al día de hoy supone perder dinero», ha apuntado Ortiz, que ha precisado que, de media, los barcos están perdiendo «del orden de 20.000 euros a la semana si salen al día de hoy a pescar».
Según ha detallado, esa «escalada» del precio del gasoil comenzó en marzo con la guerra de Irán y ha apuntado que hay que tener en cuenta que el combustible es «el 60% de los costes de explotación y un incremento del 227% no hay pequeña empresa familiar que lo pueda suponer».
Mikel Ortiz ha indicado que eso es lo que les ha llevado a «amarrar» la flota porque, además, al ser el eslabón «más débil» de la cadena de suministro y vender en subasta, no pueden repercutir el incremento del gasoil o de cualquier otro coste.
«A día de hoy, con el precio de gasoil y con un precio de venta estancado en lonja, porque no suben los precios de venta en subasta, supone directamente perder dinero», ha manifestado.
REUNIÓN CON EL MINISTERIO
Por ello, ha adelantado que, desde Cepesca y la Federación nacional de cofradías, han solicitado una reunión urgente al ministerio de Pesca para que sean efectivas las ayudas aprobadas este verano para hacer frente al impacto de la guerra de Irán.
Según ha explicado, Bruselas autorizó en el mes de junio una ayuda directa de hasta el 70% del incremento del gasoil y quieren reclamar al ministerio que «se materialice esa ayuda» porque «a día de hoy solo se ha recibido la ayuda de 20 céntimos, que es insuficiente para lo que ha subido gasoil».
Mikel Ortiz ha indicado que les trasladan que «no hay presupuesto suficiente» y espera que el ministerio se reúna con ellos para poder buscar una solución a la actual situación. Asimismo, este mismo lunes ha solicitado también ayuda al Gobierno vasco para que les «ayude» ante su petición al ministerio de Pesca.
El responsable de la flota de altura de Ondarroa, que ha asegurado que, si hay algunos barcos en el mar, es porque tienen «miedo a perder la tripulación», ha afirmado que no tienen una capacidad «ilimitada» porque son pequeñas empresas familiares que están «aguantando como pueden».
«Pero lógicamente no podemos aguantar mucho tiempo sin pescar, pagando nóminas de trabajadores y sin poder traer pescado», ha indicado el gerente de la flota de altura de Ondarroa, que ha señalado que piden este ayuda para «poder seguir trabajando».
Según ha manifestado, en el caso de Ondarroa son 328 las familias que dependen directamente de la pesca pero, de manera indirecta, serían más de 1.000 familias.

