Se trata del único activo logístico que la compañía tenía en propiedad, por lo que esta operación supone un paso más en su estrategia de crecimiento en el segmento de oficinas, a la que destinará los fondos obtenidos de la venta.
El inmueble cuenta con una superficie total de 25.694 metros cuadrados, dispone de 29 muelles de carga y está ubicado en el kilómetro 32 de la autovía A-1, uno de los principales ejes de conexión entre Madrid y el norte de España y Francia.
Árima ha contado con el asesoramiento de Uría Menéndez y Knight Frank, mientras que los compradores han sido asesorados por Pérez-Llorca y Top Management.
«La venta completa el plan de desinversión de activos no estratégicos de Árima y refuerza su posicionamiento en el segmento de oficinas de alta calidad en ubicaciones estratégicas, donde concentra actualmente su actividad inversora», defiende la empresa en un comunicado en el que también señala que afronta «una nueva etapa» tras la integración de JSS Real Estate, con el objetivo de ampliar y optimizar su cartera y generar retornos para sus accionistas.

