Esta exigencia del organismo se encuentra motivada por el aumento del riesgo a que las aeronaves civiles se conviertan en blanco de ataques o queden atrapadas en fuego cruzado, según un comunicado.
En este escenario, desde la OACI ha señalado, entre otras tecnologías que ponen en peligro a la aviación civil, sistemas armamentísticos de larga distancia, los sistemas de aeronaves no tripuladas (UAS), las interferencias en las radiofrecuencias de los sistemas mundiales de navegación por satélite y los sistemas avanzados de defensa antiaérea.
«Si bien, la industria aeronáutica es capaz de reconfigurar las rutas de los vuelos y de mantener sus operaciones durante conflictos, esta flexibilidad operacional no resuelve la amenaza fundamental que se cierne sobre la seguridad», ha avisado al respecto.
Entre las peticiones de la entidad internacional, los Estados miembros deben compartir rápidamente información de inteligencia sobre las amenazas ante actividades que planteen riesgos para las aeronaves civiles, fortalecer los mecanismos de evaluación de riesgos y la agilidad de las decisiones, y mejorar la coordinación entre las autoridades militares y civiles para evitar que se confundan las aeronaves civiles con objetivos militares.
Tal y como ha recordado, el artículo 3 bis del Convenio sobre Aviación Civil de 1944 y la resolución A42-4 de la Asamblea de la OACI prohíben explícitamente el uso de armas contra aeronaves civiles.
La OACI también está actualizando su manual sobre las medidas de seguridad relativas a las actividades militares y su manual de evaluación de riesgos para operaciones de aeronaves civiles sobre zonas de conflicto o cerca de estas zonas, que se centran en cómo las autoridades, las aerolíneas y los proveedores de servicios de navegación aérea pueden evaluar mejor las amenazas que plantean las actividades maliciosas.

