Tras la reunión mantenida entre cosecheros y llagareros para trasladar sus respectivas estimaciones, el sector ha previsto un ligero incremento en la producción respecto a las cifras registradas hace dos años, constatando un volumen mayor.
A pesar de la normalidad generalizada observada en el estado de la cosecha, los profesionales asistentes al encuentro han mostrado su preocupación por la escasez de lluvias y las altas temperaturas registradas durante los meses de junio y julio en comparación con ejercicios anteriores.
Esta reunión de coordinación se enmarca en la estrategia impulsada por el Consejo Regulador de la DOP Sidra de Asturias, que aprobó hace dos años la creación de un grupo de trabajo multidisciplinar, integrado por cosecheros, llagares, viveristas, técnicos del Serida y administración, para abordar retos como la falta de rentabilidad del cultivo, el abandono de pumaradas o la ausencia de relevo generacional.
El plan estratégico busca responder al crecimiento continuado en el consumo de Sidra DOP, que ha experimentado un aumento desde los 1,6 millones hasta los cinco millones de botellas en los últimos diez años.

