«La prolongación del conflicto en Oriente Medio y las restricciones al tránsito energético por el estrecho de Ormuz siguen tensionando los mercados internacionales», añade la entidad en un comunicado este jueves, donde avisa de la repercusión directa en la industria textil.
«Procesos como la hilatura, el tejido o el punto requieren un elevado consumo de electricidad, mientras que la tintura, el secado y los acabados dependen intensamente del gas y de la energía térmica», afirma.
El CIE alerta de que «la factura energética es, de nuevo, el primer eslabón de una cadena de incrementos que puede extenderse al conjunto del proceso productivo» y que ese encarecimiento acaba repercutiendo también sobre materias primas, productos químicos, embalajes, transporte y otros inputs industriales, aumentando progresivamente el coste final de fabricar y comercializar productos textiles.
REVISAR LAS MEDIDAS DEL GOBIERNO El CIE recuerda que el Gobierno español puso en marcha durante la primavera diferentes medidas para amortiguar las consecuencias de la crisis energética sobre empresas y consumidores, pero «parte de estas respuestas se diseñaron bajo una expectativa de progresiva estabilización de los mercados que la evolución registrada durante el verano ha vuelto a poner en cuestión».
Así, considera que el nuevo escenario obliga a revisar la suficiencia de las medidas existentes y anticiparse a un otoño que puede resultar especialmente complejo para la industria, y reclama la creación de un Estatuto del consumidor gasintensivo, similar al que ya existe para la industria electrointensiva, que reconozca de forma estable las particularidades de los sectores industriales con una elevada dependencia del gas.

