Rita Lin, magistrada encargada del caso, dictaminó que la decisión de la Administración Trump violó la Primera Enmienda de la Constitución de EEUU, al no preservar la libertad de expresión de la compañía, y no respetó el derecho de Anthropic al debido proceso.
«Está claro que Anthropic carece indiscutiblemente de dicho acceso (a tecnología crítica) y que, como reconocen los demandados, la tecnología de Anthropic no representa un riesgo mayor para la seguridad nacional que cualquier otro modelo de inteligencia artificial de «caja negra». Esto deja un único factor exclusivo de Anthropic en el que se basan los demandados: la confianza», reza la sentencia a la que ha accedido Europa Press.
De esta manera, la Justicia ha indicado que las razones que llevaron al Gobierno a castigar a Anthropic estuvieron promovidas por las críticas que la compañía vertió sobre el Ejecutivo y bajo la motivación de dar un escarmiento por sus declaraciones.
Igualmente, las conversaciones y negociaciones previas a la designación, certifican que el laboratorio de IA no pudo cambiar en apenas unos días de ser un aliado importante para el Departamento de Defensa a representar una amenaza para seguridad del país norteamericano.
«La invocación vacía de la seguridad nacional no es un cheque en blanco para castigar y tomar represalias contra los críticos del gobierno», ha aseverado la jueza federal de California.
El Gobierno de Estados Unidos designó a Anthropic como ‘riesgo para la cadena de suministro’ el pasado mes de marzo, con lo que cortó las relaciones comerciales con la compañía, una decisión motivada por las críticas de su CEO, Dario Amodei, al uso de la IA en situaciones que podrían vulnerar la privacidad y para el desarrollo de armas autónomas.
A pesar de este fallo, Anthropic continuará en la ‘lista negra’ del Pentágono mientras se resuelve otro litigio sobre esta cuestión iniciado en Washington DC, aunque esta sentencia supone superar un importante obstáculo para la firma de IA en su batalla legal.

