Tal y como ha explicado en un comunicado, la compra, que se cifra en 686.000 dólares (586.000 euros), se ha efectuado a través de un acuerdo con FPE, un fondo gestionado por Isafold Capital Partners.
Como parte de la operación, ambas partes han suscrito un acuerdo de accionistas, pactando las condiciones de financiación e Icelandair obteniendo opciones para aumentar su participación en la empresa posteriormente.
La finalización de la compra está sujeta, entre otros aspectos, a la obtención de un acuerdo con las autoridades de aviación maltesas sobre la continuidad del uso del certificado de operador aéreo de la compañía.
Además, desde el grupo aéreo ha avisado que la transacción tendrá un impacto «insignificante» en los resultados financieros y el balance de Icelandair en 2026, pero representa «una oportunidad estratégica» a largo plazo para la compañía.
En palabras de su consejero delegado, Bogi Nils Bogason, el objetivo de un certificado adicional de este tipo también es apoyar el desarrollo continuo de su centro de operaciones de Keflavik y, de este modo, salvaguardar los puestos de trabajo.

