Así lo han confirmado fuentes sindicales a Europa Press, mientras que la nueva reunión servirá para que el fabricante explique la nueva propuesta presentada ayer, en la que se mostró abierto a un diálogo para negociar la vinculación del incremento salarial al IPC y el acortamiento del plazo de recuperación del poder adquisitivo, entre otras medidas.
Pese a esta nueva posición de la compañía, UGT, CGT y ÚTIL no han acudido a la mediación de este jueves, al contrario que CCOO, SIPA y ATP –los tres sindicatos que firmaron la anterior oferta que fue rechazada por los trabajadores–, que sí se presentaron al encuentro.
La actual intención de los tres primeros sindicatos es convocar un parón de tres horas en las fábricas españolas el próximo lunes, además de celebrar sendas asambleas para convertir la movilización en una huelga indefinida y a jornada completa desde el día siguiente, 25 de agosto.
Tras el resultado negativo a las propuestas de la compañía en el referéndum de finales de julio y ante la convocatoria de huelga, Airbus considera que es su responsabilidad «utilizar todas las vías disponibles para mantener abierto el diálogo y evitar el bloqueo».
En este escenario, hoy se ha celebrado una nueva reunión de mediación ante el SIMA, la tercera solicitada por el fabricante europeo, con el propósito de «crear un marco de trabajo estable que nos permita encontrar soluciones compartidas y alcanzar acuerdos sólidos que respondan a la situación actual y refuercen nuestro proyecto común».
AIRBUS, ABIERTO AL DIÁLOGO
Sobre la nueva propuesta, en palabras de la dirección de Airbus, buscará «el mejor escenario de colaboración» con respeto a la actual política de trabajo a distancia y de los acuerdos individuales vigentes, mientras que el disfrute de las vacaciones se respetará como se ha venido realizando hasta la fecha.
Del sistema Bradford, ha reiterado el recurso de casación interpuesto ante la Sala de lo Social del Tribunal Supremo para que las partes puedan negociar un sistema alternativo.
Con respecto a otros puntos, incluye un «respeto íntegro» de las condiciones laborales conforme a la normativa aplicable y diálogo a nivel nacional con la suficiente antelación en el proyecto Bromo. Sobre las cargas de trabajo en la planta de Cádiz, su posición se basa en un análisis del cumplimiento de los acuerdos existentes y de las necesidades futuras de actividad para «garantizar los compromisos adquiridos».

