A diferencia de otros establecimientos de la marca, Ocean Drive Málaga prescinde de las zonas comunes tradicionales, ya que no hay restaurante, bar, terraza ni grandes espacios de recepción, sino tan solo un hall de llegada.
Además, sus 22 alojamientos combinan distintos formatos de estudios y apartamentos, algunos con balcón o terraza, y cuentan con cocina integrada, luz natural y una distribución pensada para escapadas o estancias más largas.
Tal y como ha descrito la compañía, el edificio representa una interpretación literal de su filosofía «The Neighbormood», es decir, entender la hospitalidad como una puerta de entrada a la vida cotidiana de las ciudades.
«El objetivo no es aislar al viajero de su destino, sino acercarlo a sus calles, mercados, comercios, cultura y formas de vivir», ha explicado al respecto.
En este contexto, cada alojamiento establece un vínculo con Málaga, incorpora, por ejemplo, una guitarra española, que «invita a que la música forme parte de la estancia de una manera espontánea». El diseño apuesta, además, por mobiliario y piezas vinculadas al entorno local, dentro de una concepción del interiorismo que busca conectar cada espacio con la ciudad en la que se encuentra.
Asimismo, Ocean Drive Málaga ha colaborado con la artista Andrea Reina para desarrollar una intervención específica para el proyecto. Cada apartamento cuenta con dos obras creadas por la artista: dos piezas abstractas que representan, cada una, una mitad de un barrio de Málaga.

