Un año más, Amancio Ortega lidera la lista Forbes de los españoles más ricos, con una fortuna de 71.000 millones de euros, seguido a mucha distancia de las familias Roig, Del Pino, Daurella, Riberas Mera, Entrecanales, Isak Andic… El origen de la fortuna de Ortega y Andic proviene de un sector, confección y textil, que ha transitado por una larga crisis que provocó la quiebra de muchos patrimonios industriales en las últimas décadas del siglo pasado, además de la deslocalización de fábricas centenarias en Cataluña y Valencia, la caída de las fábricas de paños de Béjar (Salamanca) o el desplome de la producción textil en Andalucía. ¿Cómo lo han hecho?

Por un lado, el sector parece haber despedido a la crisis. Desde 2015, el índice de producción industrial (IPI) de confección sube imparable desde una tasa negativa de 4 puntos a positiva en 7 puntos. Además, es el sexto sector por volumen de exportaciones, con un 6% del total.

Por otra parte, Ortega y Andic han aprovechado bien el cambio de tendencia en la sociedad, que ha dejado atrás una moda supeditada a las necesidades de producción. En este contexto, mientras otrora protagonistas del sector, como Gonzalo Hinojosa y familia, accionistas de Cortefiel o los Sáez Merino, vendieron o quebraron, Ortega (Inditex) y Andic (Mango) se han reforzado.

Todo ello, con permiso de otros gigantes, como la familia Álvarez (El Corte Inglés), Thomas Andreas Meyer (Desigual) o Alberto Palatchi (Pronovias). De hecho, “en la cadena de valor, donde más dinero se gana es en la distribución”, apunta Fernando Faces, doctor en Ciencias Económicas y profesor del Instituto Internacional San Telmo. Además, según Faces, la mayor parte de los empresarios de éxito, y no sólo de este sector, comparten cuatro características: se han internacionalizado, son innovadores, han diversificado sus inversiones y hacen una buena gestión financiera de sus patrimonios.

El valor de la marca

Hablamos, además, de empresarios con marcas afamadas y muy valoradas. Zara, la enseña más visible del grupo Inditex, es la firma española más reconocida en el mundo, con un valor de 10.700 millones de dólares (9.700 millones de euros). Esto es, un 13% más que en 2015, según el ranking mundial de Forbes. Las siguientes mejores marcas son Santander (familia Botín), con 8.000 millones de dólares y BBVA, valorada en 6.800 millones de dólares.

Hay otras marcas que no entran en el listado top de Forbes, pero aportan visibilidad a sus grupos: Bershka (Inditex), valorada en 1.201 millones de euros, según datos de Interbrand; Mercadona (familia Roig), 957 millones; Mango (Isak Andic), 851 millones; Massimo Dutti (nuevamente Inditex), 847 millones; El Corte Inglés (familia Álvarez), 811 millones.

Suma y sigue. A más éxito, más valor de marca; a mejor posicionamiento social de la marca, más ventas y más éxito. De hecho, en Interbrand consideran que la marca representa casi el 40% del valor total de una empresa. Y no es sólo cuestión del producto, también de su cara visible, el propietario: “La marca personal (personal branding) es un aspecto clave en la gestión y desarrollo de las marcas actuales, no sólo por su intrínseca relación en casos de éxito empresarial (tales como Zara-Amancio Ortega) o en empresas de corte y gestión familiar; sino en multitud de industrias y sectores”, apunta Eduardo Íñiguez, de Interbrand.

En el caso de los deportistas, es evidente. Rafael Nadal ingresó 33,4 millones de euros el último año, según la lista Forbes de los deportistas que más ingresan, la mayor parte por promoción. Y Fernando Alonso ganó otros 32,5 millones.

Las fuentes de la riqueza

Amancio Ortega, primer puesto, empresario-emprendedor; Sandra Ortega, tercer puesto, heredera; Víctor Madera, octogésimo sexto puesto, ejecutivo. Tres ejemplos de cómo ganar dinero. “Hay tres fuentes de riqueza –resume Fernando Faces–: los herederos, los ejecutivos y los empresarios”. En España no abundan los ejecutivos ricos, aunque cada año aparecen algunos. Entre ellos, Francisco Daniel Maté Badenes, al que se le llegó a atribuir un 6% del capital de Glencore, aunque de hecho tiene la mitad. Pero este porcentaje le convirtió en millonario, con una fortuna valorada en 1.150 millones en 2013, que mantiene desde entonces.

Por su parte, este año, Víctor Madera ha aumentado su fortuna en 400 millones de un solo golpe, hasta unos 500 millones, con la venta del grupo Quirón Salud a la multinacional alemana Fresenius. La gestión de Madera al frente de Quirón ha beneficiado no sólo a los directivos que le han acompañado, sino a la familia de Pilar Muro, que han vendido sus acciones en distintas fases con plusvalías.

La oportunidad de la tierra

A principios de año, la familia Mora-Figueroa vendió la finca extremeña Los Quintos de San Martín (Valencia de las Torres, Badajoz), de 8.000 hectáreas de extensión por una suma desconocida, aunque se habla de unos 40 millones. El comprador, el jeque Mansour Al Nahyan, presidente del fondo de inversiones Ipic, de Abu Dhabi, que controla Cepsa. Los hermanos Mora-Figueroa figuran entre los mayores ricos de Andalucía, con participaciones significativas en distintas sociedades agroalimentarias, como Complejo Agrícola, que cuenta con un activo fijo de 73 millones, según datos del Registro Mercantil.
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Pero quien realmente se ha encumbrado con la gestión de la tierra es la familia de Antonio Hernández Callejas, presidente de Ebro Foods. Hernández Callejas es nieto por tercera generación de Antonio Hernández Villar, que en 2011 creó una pequeña empresa de alimentación en Ólvega (Soria), luego un molino de arroz en Calahorra (La Rioja) y en 1961 trasladó el negocio a las marismas del Guadalquivir (Sevilla).

Finanzas, una oportunidad

¿Economía real o economía financiera? Los cinco hermanos Bernat Serra comparten a partes iguales la family office que lleva su nombre. Su riqueza, de unos 600 millones de euros, procede de la venta de Chupa-Chups al grupo italiano Perfetti van Melle en 2006, una sociedad que había fundado su padre en Barcelona en 1958. También vendieron la aseguradora Iberia, en la que eran accionistas, e intentaron vender la Casa Batlló, un edificio emblemático de Barcelona, construido por Gaudí. Lo descartaron porque no alcanzó el precio que pedían, pero la jugada les salió bien. Rentabilizan adecuadamente el edificio con ingresos recurrentes por la venta de entradas. Pero no son los únicos con perfil fundamentalmente financiero. También están los Fradera o los Portabella y otros.

Por otro lado, buena parte de los grandes empresarios separa la gestión del negocio tradicional de la gestión de las family office y otros instrumentos como las sicav. Y en ocasiones, reciben una buena alegría: “Gran parte de la riqueza se produce a saltos y suele ser por la gestión financiera de sus activos”, concluye Fernando Faces.

Los hermanos Del Pino –Rafael, María, Joaquín y Leopoldo– consolidan cada año el legado del fundador, Rafael del Pino y Moreno, que en 1952 dio impulso a su propio proyecto con un contrato de Renfe. Todos los años, los hermanos Del Pino y el matrimonio Juan Roig y Hortensia Herrero se suben al podio de los afortunados junto al líder, Amancio Ortega y su hija Sandra Ortega.

En 2015, los Del Pino separaron sus participaciones de la sociedad conjunta, Portman Baela y Karlovy, y las transfirieron a sus propias líneas patrimoniales. Posteriormente, uno de los hermanos –Leopoldo– hizo varios movimientos de compra y venta de acciones. Pese a ello, distintas fuentes señalan que Rafael del Pino (presidente) y hermanos mantienen la unidad de acción de una empresa de la que controlan entre un 40% y 45%, en función de si se incluye o no a Leopoldo del Pino.