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El deporte femenino deja de ser promesa para convertirse en presencia

Aunque la visibilidad del deporte femenino crece de forma sostenida, la brecha en medios y audiencias evidencia que la igualdad aún está lejos de alcanzarse, según un estudio realizado por APPLE TREE y Acceso.

Expertos y representantes institucionales debaten sobre el papel de las marcas en la promoción de la igualdad en el deporte durante un encuentro celebrado en Madrid.

Durante años, el deporte femenino en España ha vivido en una paradoja constante: talento indiscutible, logros históricos… y una visibilidad que no terminaba de acompañar. Ahora, algo empieza a moverse. No de forma explosiva, pero sí sostenida. Lo suficiente como para empezar a hablar de cambio estructural.

Según la quinta edición del estudio ‘La visibilidad de las mujeres deportistas en los medios de comunicación’ realizado por APPLE TREE y acceso, su presencia en medios se ha duplicado en apenas cinco años. Un avance que, sobre el papel, parece contundente. Pero cuando se baja al detalle, la fotografía es más compleja: en 2025, las competiciones femeninas representan solo el 26% de la cobertura total, frente al 74% de las masculinas .

Este estudio se ha presentado en Madrid en el evento ‘Marca por la Igualdad en el deporte’ en las oficinas de APPLE TREE. A continuación, se celebrñoi una mesa redonda con en el que han participado Luz García Cajete, Directora de Comunicación de Mapfre España; Rocío Rey, Gerente de Patrocinios de Telefónica; Lucía Santiago, Jefa de Prensa del Consejo Superior de Deportes y Javier Perales, Senior Manager Brand & Sponsorship para España y Portugal de Visa.

El crecimiento existe. La igualdad, todavía no.

Más visibilidad, pero no al mismo ritmo

El dato más interesante no es tanto el aumento como su desaceleración. Tras años de impulso, el crecimiento empieza a perder velocidad. El deporte femenino ya no irrumpe: se instala. Y en ese proceso, el reto deja de ser ganar espacio puntual para consolidar presencia constante.

Porque la visibilidad no solo se mide en número de noticias, sino en relevancia, en narrativa y en continuidad. Y ahí todavía hay recorrido.

La audiencia sigue teniendo género

Uno de los hallazgos más reveladores del estudio es que el consumo de deporte -también el femenino- sigue siendo mayoritariamente masculino. Incluso cuando las protagonistas son mujeres, los hombres lideran la audiencia televisiva.

Solo en competiciones internacionales de selecciones se supera el 40% de público femenino. El dato invita a una reflexión incómoda: el deporte femenino crece, sí, pero aún no ha logrado conectar de forma masiva con su propia base potencial de seguidoras.

Medios, territorios y relato

No todos los medios se comportan igual. Las cabeceras deportivas siguen siendo las que más espacio dedican al deporte femenino, con especial protagonismo de medios como Mundo Deportivo, Sport o AS .

También hay un factor territorial: Cataluña lidera parte de esta visibilidad, impulsada en gran medida por el éxito del FC Barcelona femenino. Una demostración clara de cómo los referentes -cuando existen- cambian la conversación.

Redes sociales: donde el cambio sí es real

Si hay un terreno donde el deporte femenino ha sabido jugar bien sus cartas, es el digital. Las redes sociales han permitido a las deportistas construir algo que los medios tradicionales aún no terminan de ofrecer: relato propio.

Ahí no compiten solo por resultados, sino por identidad. Por cercanía. Por comunidad.

El ranking de influencia lo encabeza Alexia Putellas, seguida de nombres como Aitana Bonmatí, Paula Badosa o Carolina Marín. Un ecosistema donde el liderazgo ya no depende únicamente del palmarés, sino de la capacidad de generar conexión.

De la excepción a la normalidad

El verdadero cambio no está en los picos de atención, sino en la normalización. En dejar de hablar del deporte femenino como categoría aparte. El riesgo ahora no es la invisibilidad absoluta, sino una visibilidad insuficiente para sostener el talento que ya existe. Porque el problema ya no es si hay referentes. Es si estamos dispuestos a darles el espacio que merecen.

El deporte femenino en España ha dejado de ser una promesa. Pero todavía no es, del todo, una prioridad. Y en ese matiz -entre crecer y consolidarse- se juega su futuro.