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Números en azulgrana

Este domingo, 15 de marzo, 114.504 socios y socias del elegirán al que será presidente de la entidad blaugrana hasta el 2031. En Forbes hemos hablado con Manel del Río, director general del FC Barcelona.

Manel del Río, fotografiado por FORBES el pasado 12 de noviembre en las oficinas del FC Barcelona.

Con alta capacidad en los negocios, la comunicación y el trabajo en equipo, Manel del Río (Barcelona, 1983) posee una licenciatura en negocio internacional por la Universidad de Nottingham (Inglaterra), una diplomatura en negocios por la Universidad de Pekín y un máster en administración internacional en ESADE. Ha trabajado en Nestlé, Pensions & Investment Research Consultants (PIRC) y Royal Talens, donde ejercía como director financiero.

“Estaba buscando una alternativa, ya que llevaba ocho años sintiéndome demasiado cómodo donde estaba. Entonces, Joan Laporta se puso en contacto conmigo y me planteó venir al FC Barcelona. No pude decir que no”.

De eso hace ya tres años. Empezó al frente de la dirección financiera y de estrategia del club, y desde el 26 de septiembre de 2025 es el nuevo director general del Barça, cargo que estaba vacante desde febrero de 2022. Aterrizó en uno de los periodos más complicados de la historia de la entidad.

¿Cómo está hoy la situación económica del Barça?

Venimos de una época muy complicada. El club ha estado pendiente de un hilo. Había que negociar muchas cosas en muy poco tiempo. Dicho esto, la situación económica del Barça se puede ver de distintas maneras. A corto plazo, evidentemente, los números muestran que, operativamente, el club es más sostenible que en 2021. Por primera vez en seis años hemos cerrado el ejercicio con un resultado ordinario en positivo. Es importante saber, como club, en qué te estás gastando el dinero y con qué objeto. Por ejemplo, en vez de fichar, ahora estamos tirando de chavales jóvenes de la Masía, un modelo que, históricamente, nos ha aportado grandes alegrías.

¿Y el coste del nuevo Camp Nou?

Un estadio es el motor económico de cualquier club. Jugar en uno presta do, Montjuic, nos ha hecho facturar entre 80 y 100 millones de euros menos cada año, aunque –a pesar de ello– hemos sido capaces de ‘rascar’ casi mil millones de ganancias, que no está nada mal. Asumiendo esas pérdidas, la experiencia y las proyecciones me dicen que vamos a recoger los frutos de todo este gran trabajo, que ha sido durísimo, muy pronto.

Como nuevo director general del Barça, ¿cuál va a ser su modelo de gestión y qué objetivos prioritarios se ha marcado?

El club estaba operando de una manera muy particular. Me refiero al punto de vista ejecutivo, que no de junta, y a la forma en cómo se aplicaban las decisiones, que eran más reactivas de lo normal. Mi primer objetivo es que seamos más directos, más resolutivos. Dejando la parte deportiva aparte, hay que sacarle el máximo rendimiento al nuevo Camp Nou y cambiar el modelo que teníamos hasta ahora. El reinventario de los activos que se han generado es mi obsesión para los próximos cinco años. Nos hemos gastado un dineral en el estadio, algo clave para competir contra los mejores clubes de Europa, y ahora hay que redefinir el negocio de modo óptimo para ir abonando el servicio de deuda dentro de esos 30 años. Sumando todas las redes sociales, el Barça es el club con más seguidores del mundo.

¿Cómo se puede monetizar ese valor de marca?

30 CUENTA APARTE Venimos de una época muy complicada. El club ha estado pendiente de un hilo. Había que negociar muchas cosas en muy poco tiempo. Dicho esto, la situación económica del Barça se puede ver de distintas maneras. A corto plazo, evidentemente, los números muestran que, operativamente, el club es más sostenible que en 2021. Por primera vez en seis años hemos cerrado el ejercicio con un resultado ordinario en positivo. Es importante saber, como club, en qué te estás gastando el dinero y con qué objeto. Por ejemplo, en vez de fichar, ahora estamos tirando de chavales jóvenes de la Masía, un modelo que, históricamente, nos ha aportado grandes alegrías.

¿Y el coste del nuevo Camp Nou?

Un estadio es el motor económico de cualquier club. Jugar en uno presta do, Montjuic, nos ha hecho facturar entre 80 y 100 millones de euros menos cada año, aunque –a pesar de ello– hemos sido capaces de ‘rascar’ casi mil millones de ganancias, que no está nada mal. Asumiendo esas pérdidas, la experiencia y las proyecciones me dicen que vamos a recoger los frutos de todo este gran trabajo, que ha sido durísimo, muy pronto. Como nuevo director general del Barça,

¿Cuál va a ser su modelo de gestión y qué objetivos prioritarios se ha marcado?

El club estaba operando de una manera muy particular. Me refiero al punto de vista ejecutivo, que no de junta, y a la forma en cómo se aplicaban las decisiones, que eran más reactivas de lo normal. Mi primer objetivo es que seamos más directos, más resolutivos. Dejando la parte deportiva aparte, hay que sacarle el máximo rendimiento al nuevo Camp Nou y cambiar el modelo que teníamos hasta ahora. El reinventario de los activos que se han generado es mi obsesión para los próximos cinco años. Nos hemos gastado un dineral en el estadio, algo clave para competir contra los mejores clubes de Europa, y ahora hay que redefinir el negocio de modo Estamos trabajando en el tema de generar más ingresos, pero es ver dad que la nueva estrategia comunicativa sobre nuestra marca –que es la que te define quién eres, cómo te transmites y qué vendes al mundo– es por ahora un canal simplemente informativo.

Lo prioritario, por lo tanto, es conservar nuestra marca y trasmitir los valores con los que siempre nos hemos identificado. Se puede monetizar todo eso sin perjudicar nuestra esencia, somos perfectamente capaces de hacerlo, pero siempre manteniendo que lo importante es el mensaje. El Barça gusta en el mundo, y va a gustar más. No solo por el primer equipo, sino también por el femenino, que está multiplicando el valor del club. Y no hablo de su proyección monetaria o facturación, sino de algo que no puede comprarse, completamente diferente, su esencia, su ADN.

Según Forbes, el valor del Barça ha pasado de $4.800 millones (2021) a $5.650 millones (2025), el tercer club más valioso del mundo. El primero es el Real Madrid, con $6.750 millones.

¿Se puede vencer en esto al eterno rival?

Totalmente. Aspiramos a poder multiplicar esas cifras por dos o por tres. No en valoración, sino en facturación. Muchos clubes importantes han sido adquiridos por grandes fortunas o fondos de inversión.

¿Puede asegurar que el Barça mantendrá su modelo de propie dad social y no caerá en manos de algún grupo inversor extranjero?

Lo que puedo asegurar es que los esfuerzos, la estrategia y todo lo que hay dentro de este club, tanto en la junta directiva como en el ejecutivo, luchan para que el Barça siga siendo lo que es y lo que ha sido siempre: una propiedad en manos de los socios. Evidentemente, no tengo una bola de cristal y no sé lo que puede pasar, pero nuestros esfuerzos van en esa dirección. En estos años el Barça ha utiliza do “palancas” económicas para hacer fichajes. ¿Qué opina? Al final tienes que ir manejando todos los recursos a tu alcance de la mejor manera posible. Lo que nosotros vendemos es emoción, y la emoción –a veces– tiene que ir suplida con un poco de reactividad en algún momento. No voy a decir que me encuentre cómodo en estas situaciones, porque estresa a la organización de una manera considerable. En cualquier caso, son decisiones que toma la dirección deportiva, basadas en unas conclusiones en las que yo estoy totalmente al margen, porque quiero estarlo y porque debe existir ese equilibrio.

Para concluir, ¿qué mensaje quiere trasmitir a los 140.000 socios y a los millones de aficiona dos del Barça de todo el mundo?

Que estén tranquilos, que tengan paciencia y que agradecemos mucho su apoyo. Aquí hay un equipo de gente magnífica, de ejecutivos que se están dejando la vida, que vivimos para el club y que a veces dejamos a nuestras familias de lado para que esto salga adelante.

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