Como ya habíamos escrito en anteriores análisis sobre los movimientos accionariales en el Sevilla FC, la posibilidad de un cambio de control en el club no era una hipótesis menor. Ahora, esa opción toma forma concreta: Sergio Ramos ha alcanzado un principio de acuerdo con el grupo de accionistas de referencia del Sevilla FC para avanzar en la compra de la entidad andaluza.
La operación, adelantada en medios radiofónicos de ámbito nacional, se articula junto a su socio Martin Ink, directivo relevante del fondo Five Eleven Capital. Tras este entendimiento inicial, las partes han acordado un periodo de exclusividad durante el cual el equipo liderado por Ramos analizará en profundidad la situación financiera y patrimonial del club mediante un proceso de due diligence, paso previo a un eventual acuerdo definitivo.
Se trata de un hito significativo en el complejo contexto institucional del Sevilla. El principio de acuerdo ya está sobre la mesa y confirma que no se trataba de simples rumores de mercado, sino de una propuesta estructurada, con vocación de cierre y respaldo financiero suficiente. No obstante, el calendario de la operación se extiende varios meses, a la espera de que el análisis de las cuentas y la estructura societaria permita consolidar la transacción.
En términos económicos, la oferta inicial se sitúa en torno a los 450 millones de euros, según fuentes conocedoras de la negociación. Para Sergio Ramos, el movimiento tiene una evidente carga simbólica y estratégica: el central de Camas dio el salto al fútbol de élite desde el Sevilla a comienzos de los años 2000 y regresó al club en la temporada 2023/24 tras su etapa en el Real Madrid y el Paris Saint-Germain.
Las conversaciones no son nuevas. A mediados de enero ya se había producido un encuentro clave entre Ramos, representantes de su proyecto y accionistas del club, en el que se expusieron las líneas maestras de la oferta y el plan deportivo e institucional. Aquel contacto dejó sensaciones positivas que, con el paso de las semanas, se han traducido en este principio de acuerdo.
El trasfondo de la operación es una coyuntura delicada para el Sevilla FC. La inestabilidad institucional y varias temporadas deportivas por debajo de las expectativas han deteriorado el clima interno y la percepción externa del club. En ese escenario, la entrada de Sergio Ramos como accionista de control podría precipitar cambios profundos en la actual estructura de poder, incluida la salida del actual presidente.
Por ahora, el foco se traslada al periodo de exclusividad. De su desarrollo dependerá que el Sevilla FC pase a estar, por primera vez en su historia moderna, bajo el control de uno de los futbolistas más emblemáticos surgidos de su cantera.
