El sector del transporte es responsable de casi el 30% de los gases de efecto invernadero generados en la Unión Europea y aumenta cada vez más. Por ello, la necesidad de crear un modelo de explotación más eficiente, responsable y sostenible es indiscutible. Así es como ya lo está haciendo Abertis, la compañía que opera miles de kilómetros de autopistas en todo el mundo.

Aunque frecuentemente la sostenibilidad se asocia de forma directa con el entorno urbano, la movilidad interurbana recoge millones de desplazamientos cada día, siendo necesario un enfoque integrado. Abertis propone un modelo que se centra en la gestión especializada de vías de alta calidad a través de soluciones innovadoras y sostenibles para un servicio eficiente y seguro.

Las autopistas de medio mundo, como esta de Puerto Rico, se construyen de manera innovadora y sostenible.

“Trabajamos en un modelo de explotación más eficiente, responsable y sostenible, siguiendo con nuestro compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y nuestra participación en dos alianzas globales con la ONU”, destacan desde la compañía.

En este sentido, las autopistas son las vías más repavimentadas en España, por ello Abertis se ha propuesto utilizar el mínimo de materia prima y el máximo de materias reciclables en el mantenimiento de sus infraestructuras, de manera que todo el residuo generado sea reciclado. Así mismo, la compañía trabaja en un plan de iniciativas vinculadas a la sostenibilidad por el cual todas las concesiones del Grupo se dotarán de puntos de carga eléctrica para vehículos.

«Trabajamos en un modelo de explotación más eficiente, responsable y sostenible».

También, en torno a un concepto tan esencial como la huella de carbono, desarrollan Carbon Disclosure Project, una iniciativa con carácter público que permite monitorizar, comunicar y hacer un seguimiento permanentemente del impacto de sus actividades sobre el cambio climático. Finalmente, en el ámbito de la biodiversidad y capital natural, Abertis cuenta con diversas actuaciones que tienen como objetivos proteger y poner en valor los 1.667 kilómetros de sus autopistas, que transcurren por espacios naturales localizados en Brasil, Francia, España, Chile e Italia y son de especial protección para la biodiversidad.