«Ha sido una negociación muy intensa. Es un gran reconocimiento que España junto a Portugal hayan sido los primeros en aprobar con matrícula de honor». De esta forma, Manuel de la Rocha, secretario general del departamento de Asuntos Económicos y G20 del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, ha celebrado el visto bueno que la Comisión Europea dio el miércoles al plan de recuperación elaborado por el Gobierno español para captar las ayudas de los fondos europeos.

De la Rocha y Cristina Monge, asesora de ECODES, han charlado este jueves sobre los desafíos a los que se enfrenta España en materia de sostenibilidad en el Forbes Summit Sustainability 2021. El representante del Ejecutivo ha desgranado las claves del plan de recuperación español. Con el paso de ayer, el Gobierno se acerca al desembolso de un anticipo de 9.000 millones de euros. Esta primera cantidad, que llegará en julio, forma parte de los 70.000 millones que España recibirá de los fondos europeos.

«No acabamos de creernos la respuesta de Europa, creemos que en algún sitio está la trampa», ha señalado Monge nada más empezar. De la Rocha ha explicado que el plan nace tras la respuesta «inadecuada» que dio el continente a la crisis financiera de 2008. «Hemos aprendido de crisis pasadas. Europa decide apostar por el futuro atendiendo las necesidades del presente, a los más afectados por el coronavirus», ha asegurado. «La respuesta a la crisis de 2008, basada en la austeridad, fue inadecuada, generó un malestar social, recortes y desatención al proyecto europeo. Ya teníamos la lección de que esa no era la respuesta correcta», ha afirmado.

De la Rocha ha recordado que la negociación con Europa sobre el plan de recuperación español ha sido «muy intensa». Considera que ha habido «solidaridad» entre los países de la Unión Europea para alcanzar un «equilibrio razonable». En total, los fondos NextGenerationEU repartirán 750.000 millones de euros entre los países miembros. Unas ayudas, ha detallado De la Rocha, que se recibirán a cambio de que estos Estados asuman una serie de reformas.

«Aquellos países que tienen una mayor cohesión social son más fuertes y tienen un crecimiento más duradero y sostenible en el tiempo y, por tanto, son países más fuertes», ha señalado.

El objetivo del plan español, ha subrayado, es que permita una transición ecológica «que no deje a nadie atrás». «Esta idea de trabajar desde lo pequeño y rural hacia arriba es muy importante. Vamos a dedicarle unos 10.000 millones de euros en fomentar la inversión en zonas rurales«, ha añadido. Una de las claves para fomentar el empleo en la España Vacía pasa por conseguir la «conectividad» de estas zonas a través de la fibra óptica. Otra manera es buscando «alternativas para las zonas que tienen industrias contaminantes».

Las empresas y el acceso a los fondos

Por otro lado, De la Rocha ha insistido en que los proyectos españoles financiados por los fondos europeos deben servir para «lanzar una señal a los inversores para que vengan a España».

En este sentido, ha puntualizado que «es importante que todo el mundo sepa que estos fondos no se van a dar de una forma clientelar ni a dedo: todo se va a adjudicar a través de convocatorias transparentes competitivas con unas bases de convocatoria claras. Vamos a ver que a partir de las próximas semanas irán saliendo una convocatoria tras otra».

El ponente ha explicado que el plan de recuperación incentiva que las empresas pequeñas se agrupen entre ellas y que las grandes también lo hagan con las pymes. Habrá convocatorias para todo tipo de compañías, de grandes a pequeñas y de autonómicas a municipales. Según De la Rocha, una parte de las pequeñas empresas se ha quedado retrasada en digitalización y, por ello, ha pedido que los empresarios estén atentos a las convocatorias que se van a publicar en las próximas semanas.