En su participación en el Congreso de Directivos de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), Wetselaar puso en valor así las oportunidades de crecimiento y transformación que ofrece la estrategia ‘Positive Motion’, con la que el grupo movilizará entre 2022 y 2030 unos 8.000 millones de euros para su transformación, ya que permite «tener el control de la estrategia que se quiere ejecutar» y es «100% orgánico».
«Tenemos los planes, los proyectos, las instalaciones y la gente para gastar 8.000 millones en crear ese campeón de moléculas verdes en Europa. Y eso seguimos teniendo y estamos ejecutando», dijo.
No obstante, no cerró la puerta a la posibilidad de poder explorar, como ocurrió en el caso de Galp, cualquier «oportunidad de M&A» que pueda permitir acelerar el crecimiento de la compañía.
«Vamos a seguir nuestro camino diseñado, pero si mañana encontramos otra opción en Europa para dar más escala y más impacto en nuestra estrategia, seguramente vamos a pensarla», añadió al respecto, subrayando, eso sí, la importancia de «no depender» de alguna operación de este tipo y contar con su propia ‘hoja de ruta’.
FLEXIBILIDAD QUE OFRECE NO SER UNA COTIZADA.
Wetselaar también destacó la flexibilidad que ofrece a la compañía no ser una cotizada y tener dos accionistas -el fondo soberano de Abu Dabi Mubadala y la firma estadounidense The Carlyle, que poseen el 63% y el 37% del capital, respectivamente- que «están plenamente de acuerdo con la estrategia y comprometidos a hacerla desde 2022 a 2030», para ser más ágiles en la toma de decisiones en esta transformación del grupo.
De esta manera, el directivo consideró que esto hace todo «mucho más fácil» y permite adoptar decisiones como el cambio de marca, dejando atrás la histórica Cepsa, o las desinversiones en el negocio de ‘upstream’ (Exploración y Producción).
«Si Josu Jon (Imaz) de Repsol hubiera hecho esto, sería pánico en los mercados, pero nosotros podemos ir más rápido y hacer una transición así en siete u ocho años. Para una empresa cotizada lleva 20 o 25 años», añadió al respecto.
Por otra parte, Wetselaar defendió que Europa debe apostar de manera decidida por «la soberanía energética de Europa» y la descarbonización, para lo que puede jugar un papel decisivo «la industria en moléculas verdes», ya que estimó que volver al mundo del gas natural es una batalla perdida.

