Hay quienes todavía no se lo creen, pero lo de que todo puede pasar en SailGP es tan cierto como que el sol sale por el este. Después de una jornada casi perfecta en las aguas de la Marina, el equipo español de SailGP no fue capaz este domingo de cerrar su pase a la que habría sido su primera final en casa. Cuesta digerirlo.
La culpa fue del poco viento -que obligó a cancelar una de las dos mangas del día- y de una salida tardía de los nuestros, que se comieron el desvente de sus rivales y no pudieron hacer nada para remontar. España lo intentó, por activa y por pasiva, probándolo todo en el campo de regatas, pero simplemente no pudo. A un solo punto se quedaron los de Diego Botín de entrar en la ansiada final. Por eso duele más, pero así es el deporte también: un día te quita, al otro te da. Estados Unidos y Dinamarca no fallaron y se metieron en la carrera por el volante, que se llevaron los americanos.
El equipo pilotado por Taylor Canfield volvió a ganar un Gran Premio después de muchos meses, con una estrategia sublime que les permitió superar a la todopoderosa Australia de Tom Slingsby en la última boya. Un final de infarto para una primera edición espectacular de este Spain Sail Grand Prix de Valencia.

“Ha sido un día muy duro para el equipo. Hemos tenido una prueba muy difícil, en la que no hemos conseguido volar y no hemos salido bien. Después, en la última ceñida hemos apostado por despegar porque estábamos fuera a priori, pero no nos ha salido y hemos perdido una posición que a la postre era clave”, ha dicho Diego Botín, driver del Spain SailGP Team al término de la jornada.
A pesar del varapalo, el Spain SailGP Team mantiene una sólida segunda posición en la clasificación general, 12 puntos por delante de los americanos. A uno más -trece- están los suecos, cuartos en la tabla.La próxima parada del Rolex SailGP Championship será dentro de dos semanas, en Ginebra. Será la penúltima del campeonato antes de la ansiada Gran Final de Abu Dabi.

