Hasta hace poco, las dudas con respecto a qué coche adquirir se solían circunscribir a la alternativa entre “diésel o gasolina”. Pero las limitaciones a la circulación de los vehículos de gasoil en la mayoría de los principales ayuntamientos españoles habían hecho que las dudas se disipasen… hasta ahora. Los coches eléctricos han irrumpido en el terreno de juego con la gran ventaja de no emitir gases contaminantes y contar con permiso (casi) absoluto para aparcar sin pagar en el centro de las ciudades (dependiendo de las ciudades).

No obstante, el vehículo eléctrico muestra todavía grandes incertidumbres para su usuario. Si bien su uso en ciudad y trayectos cortos ofrece ventajas insoslayables, cuando se plantea un uso intensivo, con largas distancias o en zonas rurales o aisladas, las dudas vuelven a asaltar al posible interesado, porque la autonomía del coche depende de la batería y encontrar un punto de recarga no resulta, actualmente, sencillo. Para terminar de complicar las cosas, la carga no lleva cinco minutos como sucede con el llenado del depósito en una gasolinera: recargar por completo la batería puede suponer unas ocho horas.Y el precio de los eléctricos, de momento, es muy superior al de los que usan combustibles fósiles…

Sin embargo, según datos dados a conocer el pasado 12 de octubre por la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente –organización no gubernamental establecida en Bruselas y cuyo objetivo es promover una política de transporte basada en los principios de desarrollo sostenible–, los vehículos electrificados (eléctricos puros e híbridos enchufables) han triplicado su cuota de mercado en Europa en la primera mitad de 2020, pasando del 3% al 10%, y se espera que lleguen al 15% en 2021.

El empuje político y la toma de conciencia sobre los efectos que la contaminación tienen sobre el cambio climático hacen que el futuro a medio plazo se vea en clave eléctrica, pero como lo nuevo genera siempre incertidumbre y el miedo a comprarse un coche y lamentarlo cada día puede hacer que se abandone la opción, los profesionales del sector recomiendan el renting como la mejor opción para iniciarse en este tipo de movilidad. De hecho, en 2019 se matricularon 6.714 coches eléctricos e híbridos enchufables en modalidad de renting, un 47,33% más que el año anterior.

“El renting sirve para pasarle todos los riesgos del vehículo a la empresa propietaria así que, si alguien quiere probar como se maneja con un coche eléctrico, la mejor opción es el renting. Tu compromiso de duración es el que establezcas con la empresa de renting y el contrato se puede hacer desde seis meses a cuatro años. Así puedes probar la movilidad eléctrica de una forma muy segura, limitando todos los riesgos. Sin embargo, lo que hemos visto que sucede es lo contrario: cuando se prueba un coche eléctrico uno se engancha a la movilidad eléctrica“, asegura Manuel Orejas, responsable de marketing y desarrollo de negocios de Arval. Tanto es así, que el plan estratégico Arval Beyond para el quinquenio 2020-2025, recientemente presentado por la firma perteneciente al grupo financiero PNB Paribas, aspira a llegar a medio millón de vehículos eléctricos o híbridos enchufables, es decir, lograr que un 25% de sus vehículos financiados estén electrificados.

“Sin duda, la irrupción de los vehículos eléctricos en nuestro mercado es una de las revoluciones más importantes a la que se enfrenta este sector –asegura Borja Peña, gerente de Audi Empresa–. Como en nuestro caso, con los e-tron y e-tron Sportback, los eléctricos son nuevos productos de Audi que suponen una forma distinta de entender la movilidad. Ante situaciones nuevas, que además están claramente condicionadas por la infraestructura disponible, todos aquellos mecanismos que simplifiquen la toma de la decisión de compra siempre son positivos. En este sentido, por supuesto, el renting, dadas sus especiales características, puede ser una muy buena solución para los clientes que quieran dar el paso a la movilidad eléctrica. Pero este paso, siempre debe venir precedido por el análisis de la utilización del vehículo o flota de cada cliente. Me atrevería, además, a añadir un consejo: ¡pruébenlo! El vehículo eléctrico tiene que conducirse, hay que ponerse al volante y tener una toma de contacto, ya que las sensaciones que ofrece, solo podemos disfrutarlas al pulsar ‘start’… y hacer una ruta en silencio absoluto”.

Algo fundamental para animar al posible usuario de un vehículo eléctrico es facilitar su recarga y, en ese sentido, unir fuerzas con los suministradores de energía es clave. Así lo han considerado la empresa de renting Athlon y Endesa, que han presentado el servicio de renting OneElectric, que ofrece vehículo y solución de recarga en una misma cuota, tanto para flotas de empresa como para autónomos. Así, además del seguro, el mantenimiento o los neumáticos, OneElectric, en su modalidad más básica, añade la instalación del punto de recarga en el centro de trabajo (y su mantenimiento, garantía y servicio de atención personalizada) o, en su modalidad más avanzada, punto de recarga también en los domicilios de los empleados que dispongan de coche empresa. Ambos incluyen, también, el uso de la infraestructura de recarga de Endesa en vía pública, que contará a finales de 2023 con 8.500 puntos de recarga. Y, aunque Athlon es propiedad del grupo automovilístico Daimler, OneElectric está disponible para el renting de un vehículo eléctrico puro o híbrido enchufable de cualquier marca, con contratos de un mínimo de veinticuatro meses.

Otra potente empresa de renting, Leasys, perteneciente al grupo FCA, anunciará oficialmente a principios de noviembre (o finales del pasado octubre) el lanzamiento de un plan de renting específico de coches eléctricos. Quien contrate un renting con este tipo de vehículos podrá optar voluntariamente a contratar un programa suplementario, My Dream Garage, por el que el contratante podrá disfrutar durante sesenta días al año, si lo desea, de otros vehículos del grupo FCA de ese “garaje de coches de ensueño” al que se refiere el nombre del programa (Maserati, Jeep Compass, etc.), con una cuota atractiva, para facilitar ese tipo de viaje de largas distancias que, actualmente, no se pueden realizar con los coches eléctricos puros.

Cada vez más asequibles

La multinacional de origen neerlandés LeasePlan ha publicado recientemente su Índice de Coste de Automóviles anual 2020, un análisis exhaustivo que revela el coste real que supone poseer un automóvil –y en el que se incluyen todos los aspectos, desde el mantenimiento del vehículo al gasto de seguros, su depreciación impuestos y hasta el gasto de combustible– en dieciocho países europeos: España, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza. El coste mensual promedio de conducir un automóvil varía enormemente en toda Europa, de 491 euros al mes, en Hungría, a 926 euros al mes, en Suiza. Mientras tanto, en España esta cifra es de 602 euros, lo que sitúa a nuestro país entre los cuatro más baratos, junto con Hungría, Grecia y la República Checa.

El análisis indica que la competitividad de los vehículos eléctricos, con respecto a los de combustión interna, va aumentando significativamente en Europa, en los segmentos intermedios C y D (compactos y medianos). Si bien no hay ningún país con coches eléctricos competitivos en coste en el segmento E de grandes berlinas (y en el B, de utilitarios, solo Suecia y Noruega son competitivos para el vehículo eléctrico), la proporción de competitividad de los vehículos eléctricos asciende en el segmento C de vehículos compactos (ya lo son en ocho países: Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, Portugal, Suecia, Suiza y Reino Unido) y, sobre todo, en el D, del segmento medio, con catorce países (España, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza) en los que la adquisición de vehículos eléctricos ya es plenamente competitiva.

Para el CEO mundial de Lease-Plan, el neerlandés Tex Gunning, “la buena noticia es que los costes de los vehículos eléctricos están bajando y estamos viendo el desarrollo de un fuerte mercado de segunda mano para los vehículos eléctricos usados”. Gunning asegura que “los encargados de formular políticas nacionales y locales deben dar un paso adelante e invertir en una infraestructura de carga universal, asequible y sostenible para que todos puedan pasar a los vehículos eléctricos. Apoyar la transición a la movilidad eléctrica es la mejor inversión que pueden hacer los gobiernos: los vehículos eléctricos son buenos para los conductores, buenos para la calidad del aire y una de las formas más eficaces de luchar contra el cambio climático“.