Opinión Angela Cruz

Vientos de cola para el sector bancario español

Los bancos españoles gozan de una perspectiva estable para 2026, respaldados por un entorno económico beneficioso y unas condiciones crediticias favorables, que probablemente conducirán a que continúe el crecimiento e impulsarán unos sólidos resultados financieros.

Los bancos españoles están bien posicionados para mantener una rentabilidad superior a la de a sus homólogos de la UE este ejercicio. Los márgenes de intereses probablemente se estabilizarán, dado que la revisión de tipos de la cartera de préstamos se completó en gran medida en 2025, mientras que el crecimiento de los préstamos se está recuperando, los costes de financiación siguen contenidos y esperamos que la tendencia positiva en las comisiones continúe. Una eficiencia operativa mejor que la media y unos costes crediticios contenidos respaldan la expectativa de unos rendimientos netos saludables por encima de los de otros bancos de la UE.

Además, esperamos que la calidad de los activos se mantenga resistente, gracias a los bajos niveles de préstamos problemáticos, los balances desapalancados, los bajos tipos de interés, el entorno económico positivo y el reducido apalancamiento del sector privado. A esto hay que sumarle unos niveles de provisiones saludables.

La sólida generación de ingresos y las estrategias de optimización del capital ayudarán a que las entidades mantengan colchones de capital básico por encima de los requisitos regulatorios en línea con los actuales. Creemos que estos factores posiblemente ayudarán a absorber el impacto del crecimiento de crédito en las ratios de capital y los mayores requisitos de capital regulatorio. No obstante, no podemos olvidar que la distribución de capital a los accionistas, que según las propuestas actuales se mantendrá por lo general en niveles elevados, limitaría una mejora significativa de las ratios de capital básico con respecto a sus niveles actuales, que son comparativamente ajustados.

Por otro lado, es previsible que el crecimiento de los depósitos de los clientes continuará lo que hará que las ratios de préstamos sobre depósitos se mantengan por debajo del 100%, garantizando unos perfiles de financiación saludables.

Si bien las perspectivas para el perfil crediticio de la banca española son estables, no podemos obviar los riesgos exógenos que afectan al sector. A este respecto, cabe señalar que las persistentes tensiones geopolíticas siguen siendo el principal riesgo para este año en nuestra opinión. Sus posibles repercusiones van desde movimientos de ajuste abruptos en los mercados financieros hasta presiones sobre la calidad de los activos. Por otro lado, no vemos que los riesgos relacionados con el rápido crecimiento de los préstamos al consumo y los desequilibrios en el mercado inmobiliario residencial español sean inminentes, aunque merecen ser vigilados. La mayoría de las carteras de préstamos al consumo de los bancos siguen siendo pequeñas y, aunque este tipo de préstamos, que por su naturaleza son de mayor riesgo, están creciendo a un ritmo significativamente más rápido, parten de una base baja, lo que limita el potencial de impacto negativo en la calidad de los activos.

«Las tensiones geopolíticas son el principal riesgo este año ya que podrían provocar correcciones en los mercados y deterioro en los activos»

Por el lado de los riesgos inmobiliarios, en España los precios de la vivienda están experimentando un crecimiento significativo, que sigue acelerándose. Esto está provocando que los indicadores de accesibilidad se vean cada vez más afectados. Por ahora, en nuestra opinión, las vulnerabilidades de los bancos españoles están relativamente contenidas, ya que, a diferencia del ciclo crediticio anterior, su exposición a los promotores inmobiliarios es limitada, el apalancamiento de los hogares es moderado y la inflación de los precios de la vivienda no ha estado impulsada en general por el endeudamiento. Sin embargo, se están incrementando los riesgos relacionados con el crecimiento saludable del negocio hipotecario residencial por factores como, por ejemplo, el posible incremento de financiación hipotecaria residencial con ratios de préstamo-valor elevados.

Finalmente, merece la pena analizar una posible mayor consolidación del sector bancario español, aunque los movimientos de fusiones y adquisiciones presentan retos. El sistema bancario español ya es uno de los más consolidados de Europa tras la reestructuración posterior a la crisis, lo que ha contribuido a la eficiencia gracias a la reducción de la capacidad y las bases de costes operativos. Sin embargo, el panorama doméstico aún ofrece posibilidades de una mayor consolidación, especialmente entre los operadores de tamaño medio, para los que los costes regulatorios y las inversiones en digitalización y tecnología son más onerosos.

Ahora bien, el crecimiento orgánico sigue ofreciendo unas expectativas de rentabilidad atractiva, lo que reduce los incentivos para que los bancos se consoliden. Además, el incentivo para adquirir negocios que generan ingresos por comisiones tampoco es tan importante como en otros sistemas bancarios europeos, ya que la penetración en los negocios financieros no bancarios que los bancos españoles ya tienen les ofrece sólidas perspectivas en este sentido, especialmente en el área de gestión de activos. Además, la estructura del sistema bancario español también plantea algunos retos para una mayor consolidación. Las estructuras de propiedad de algunas entidades de tamaño medio, como las fundaciones y las entidades no cotizadas, limitan las posibilidades de combinaciones entre este nivel. Y, como demostró el resultado de la OPA hostil de BBVA por Sabadell en 2025, también las entidades más grandes se enfrentan a retos para consolidarse. De hecho, los tres grandes bancos españoles (CaixaBank, BBVA y Santander) han indicado que su estrategia en el mercado nacional se centrará en el crecimiento orgánico.