Opinión Marina Specht

Gamechangers | «Mi obsesión es demostrar que el Venture Capital es rentable y devolver el dinero a los inversores»

Carina Szpilka encarna lo que significa ser una gamechanger. Su impacto trasciende los cargos que ha ocupado: ha transformado industrias, ha contribuido a madurar el ecosistema emprendedor español y hoy impulsa la conversación sobre cómo la IA lo cambiará todo, incluidas las métricas y las reglas de cómo construir empresas.

Carina Szpilka. Foto: Ana Cruz.

Hay ejecutivos que reinventan su carrera una vez. Carina Szpilka lo ha hecho al menos dos veces. La primera al convertirse en CEO de ING Direct España —y luego de Francia—, revolucionando la banca digital y posicionando al neobanco como el más recomendado del país durante cinco años consecutivos. La segunda fue dar el salto al venture capital cuando esa industria en España era, en sus propias palabras, «incipiente». En 2016 cofundó K Fund junto a Iñaki Arriola, y diez años después la gestora que dirige como General Partner es la mayor de España en etapas iniciales (pre-seed hasta series B): 650 millones de euros bajo gestión, unicornios como Factorial y start-ups tecnológicas de fuerte crecimiento como Shakers en su portfolio y un 2025 récord con 32 operaciones y 46 millones invertidos.

¿La clave del éxito de K Fund? «Somos gente normal que sabe ponerse en el lugar del emprendedor.» En una industria donde, reconoce, «se presume demasiado y se compite por ver quién ha hecho la ronda más grande», K Fund ha construido su reputación desde la humildad. «Y no olvidar que nosotros ejecutamos, pero el capital lo aportan nuestros inversores. A ellos nos debemos.»

Diez años de transformación

Cuando K Fund nació, los emprendedores españoles apenas sabían qué era un term sheet. «Recuerdo que escribíamos posts explicando cómo se negociaba. Hoy, publicar algo así sería impensable.» Los números avalan la transformación: el venture capital en España cerró 2025 con 1.731 millones de euros invertidos, un 57% más que el año anterior. España está en el radar internacional y “ha empezado a venir mucho fondo extranjero”. El ecosistema emprendedor, por su parte, ha dado un salto generacional gracias al efecto multiplicador: de empresas icónicas como Cabify, Job&Talent, Idealista o Wallapop han surgido nuevas startups sólidas, cuyos fundadores “ya vienen aprendidos”. Y no todos los que han generado valor son emprendedores famosos: “la persona que más dinero ha ganado en España con una empresa tecnológica es prácticamente desconocida”.

El aprendizaje más personal de Szpilka ha sido otro. «El venture capital es el trabajo más difícil que he tenido nunca. Las malas noticias llegan enseguida; las buenas, tardan años en consolidarse. Tienes una sensación de fallo permanente». Una persona con la impaciencia que ella reconoce tener aprendió, a golpe de realidad, dos virtudes que el mundo corporativo no enseña: la paciencia y la tolerancia a la frustración. «Tienes que confiar en que, al final, los números saldrán.»

Marina Specht y Carina Szpilka. Foto: Ana Cruz.

La IA cambia las reglas del juego

El gran tema de 2026 es la inteligencia artificial. K Fund ha centrado buena parte de sus inversiones recientes en lo que Szpilka llama la «agentización»: agentes de IA que verticalizan soluciones para sectores que antes eran demasiado pequeños o demasiado nicho para resultar atractivos al inversor.

La IA no sólo está transformando sectores enteros, sino que está cambiando la forma en que se construyen empresas, reflexiona Szpilka. Tomemos como ejemplo el “talent roadmap”, una de las preguntas clásicas de cualquier inversor. “Antes el emprededor te decía ‘este año seremos 25, luego 100’. Ahora te dicen que la empresa tendrá 10 personas, para siempre’. La eficiencia de los equipos es brutal”. Antes había “una obsesión con el product-market fit”. Hoy con la IA, “diseñar un producto o servicio que encaje es casi trivial; el reto es el ‘go-to-market: cómo te diferencias en un mundo donde hay un montón de productos parecidos, y cómo construyes marca”.

La IA también ha redibujado las métricas fundamentales del negocio. «Antes una empresa SaaS (software as a service) tenía que crecer tres o cuatro veces al año en los primeros años. Hoy una empresa de IA puede crecer al 4.000% al principio porque la adopción de la tecnología es rapidísima.» El problema es la retención de los clientes, cuantos de esos crecimientos exponenciales se convertirán en ingresos repetidos y sostenibles”.

¿Burbuja o trampolín?

Llega la pregunta inevitable a una pionera digital como ella: ¿estamos ante una burbuja con la lA? «Es posible,” reconoce. “Hay valoraciones locas y muchos equipos haciendo lo mismo. Al final ganarán dos o tres; el resto no llegará.» Pero como inversora, Szpilka también lo califica de “oportunidad histórica”. Al igual que la burbuja puntocom de 2.000 conllevó inversiones en infraestructura que hicieron posible el desarrollo de la nube, las inversiones actuales en infraestructura de IA pueden dar lugar a un gran salto tecnológico posterior. «Habrá perdedores, pero como humanidad veremos surgir cosas que ni imaginamos.»

Lo inédito de esta ola de transformación digital frente a otras anterior es “la exponencialidad”. Szpilka cita la metáfora que escuchó a Javier Rodríguez Zapatero (Presidente y cofundador de ISDI): un recipiente que se llena de agua de forma exponencial está al 50% solo un minuto antes de desbordarse. «Cuando percibes el riesgo, ya es demasiado tarde. Quien no esté hoy preparándose para la IA ya va tarde, aunque aparentemente el agua solo esté al 3%».

Las asignaturas pendientes de España

¿Y cómo ve a España en este contexto? Lo que más le llama la atención a la directiva argentino-española es la actitud de los nuevos emprendedores patrios. «Estamos invirtiendo en fundadores con una ambición internacional bestial, como no habíamos visto nunca. Jóvenes de 25 años que dicen: ‘Me voy directamente a San Francisco y monto la empresa desde allí’. Food for thought a efectos de país.»

Marina Specht y Carina Szpilka. Foto: Ana Cruz.

¿Por qué se van? Porque España no les permite escalar sus proyectos con la misma velocidad. España tiene el 7% de las startups europeas pero solo el 3% de las scale-ups, una cifra que le «explota la cabeza» a Szpilka. El diagnóstico es claro: el problema no es crear empresas, sino hacerlas crecer. Los factores son múltiples, empezando por la ausencia de capital. «En España es muy difícil levantar un fondo grande”. En Francia, la iniciativa Tibi movilizó 4.000 millones de euros de inversión corporativa en start-ups. «Aquí como industria no alcanzamos los 1.000 millones.» Esa brecha trae consecuencias: “los fondos internacionales están capturando el valor que crean las start-ups españolas porque los locales no tienen tamaño para acompañarlas”.

El segundo es regulatorio: la Ley de Startups fue un avance, pero las scale-ups quedaron fuera. «Habría que crear un régimen específico para ellas, porque son las que generan empleo de calidad.» El tercero es estructural y europeo: sin un mercado digital único, escalar es inherentemente más difícil. «El mundo ya no piensa de manera lineal.»

Un agente de IA en cada Consejo

Apasionada y disruptiva, Szpilka ha cultivado un espíritu crítico y un liderazgo centrado en las personas allí por donde ha pisado. Su visión sobre el buen gobierno —ha sido consejera independiente de Meliá, Abanca y Grifols— es tan directa como provocadora: «Yo pondría un agente de IA en todos los consejos desde ya. No como secretario, sino como un consejero más. Luego los humanos decidiríamos, pero le daría voz”.

La palabra clave que define el liderazgo para la fundadora de KFund en la era de cambio constante, tweet risk, guerras, nuevas regulaciones y nuevas tecnologías es adaptabilidad. El reto es “mantener organizaciones ligeras, preparadas para correr”.

Y comparte tres consejos para gamechangers futuros con la naturalidad de quien confiesa haber vivido “muchos” desafíos como líder, siendo “los más grandes” consigo misma, a la hora de “aprender a soltar, para reinventarse”:

  • Autoconocimiento. «Entiéndete bien. Utiliza las herramientas que necesites, pero conócete. Es el punto de partida de todo.»
  • Curiosidad permanente. «No dejes nunca de aprender. Desde lo más grande —como la inteligencia artificial— hasta lo más pequeño. Es el músculo que más hay que entrenar.»
  • Disfruta del camino. «Estamos aquí de paso. Ten actitud positiva, busca el lado bueno. Para cambiar algo vas a atravesar momentos difíciles, y necesitas energía positiva para sostenerlos.»

Carina Szpilka es, sin duda, una de las arquitectas del nuevo venture capital español: una industria que ya ha demostrado capacidad para crear unicornios, pero que encara su examen final —retornar capital y generar escala— en un contexto donde la IA acelera todo. Su meta profesional para este año, en el que KFund tiene su primer fondo en periodo de desinversión, es clara: devolver dinero a los inversores. «La gran asignatura pendiente del venture capital en España es demostrar que somos rentables. El private equity ya lo ha demostrado; el venture todavía no del todo”.

Con la claridad de quien ha liderado bancos, ecosistemas y empresas tecnológicas, y la humanidad de quien entiende que el futuro se construye con talento y propósito, Carina representa ese liderazgo gamechanger que España necesita para competir en la década más disruptiva que hemos conocido.

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