Opinión Salvador Sostres

Flores de Zinnia para hombres que lo han conseguido

Las flores son en cambio un tributo a la fragilidad, a la belleza momentánea, a lo efímero.

Zinnia es floristería más importante de España, la que más entiende y recrea la belleza de lo que vende; desde su toldo rojo, irregular, de una elegancia singular en un mundo del lujo en el que lamentablemente todo tiende a parecerse, hasta la disposición de sus plantas y flores, y su calidad. Zinnia es un placer antiguo y a la vez fresco, efímero. Antiguo porque nos devuelve al tiempo de las tiendas únicas, distintas a las demás, de una altiva y hasta desafiante superioridad; y fresco y efímero como sus flores, que son la vida, y el estallido de su mejor momento, y también el ocaso de ver en tu casa cómo languidecen y tenerlas que cambiar.

Comprar flores y plantas es el acto más sofisticado para un hombre. Una mujer comprando flores es más habitual, más previsible, lo vemos cada día. Los hombres que compramos flores, que nos alegramos por unas rosas, por unas anémonas o unas hortensias tenemos una sensibilidad que ha traspasado más capas a través de la delicadeza y la inteligencia. Que un hombre compre ropa o relojes es narcisista, espejismo, baja autoestima, yo solía hacerlo cuando era joven y me probaba y no estaba seguro de gustar sólo por quien yo era y buscaba algo complementario.

Ha pasado el tiempo, los ornamentos me parecen, al final, siempre algo ridículos, sobre todo si son para mí. Las flores son en cambio un tributo a la fragilidad, a la belleza momentánea, a lo efímero. No son una inversión, no son un acto de afirmación ni un símbolo de poder. Un pequeño naranjo o una orquídea es lo que nos queda de la destilación de lo fatuo, de lo que no importa. Zinnia sabe cómo elevar este momento, cómo darle esplendor, tanto por la selección de las flores y plantas como por el modo en que están dispuestas y presentadas.

No hay que ir con demasiadas ideas preconcebidas a Zinnia, basta entrar y dejarse llevar por la emergencia de lo nuevo. Un hombre ha de estar muy seguro de sí mismo para comprar flores y que ésta sea una de sus grandes alegrías, pues se pone ante la evidencia de lo que se termina sin remedio y no se puede proteger ni con cien mil ejércitos. Ver cómo se abre una tulipa es una metáfora de algo, y a partir de una cierta edad preferimos las metáforas. No porque seamos más débiles, sino porque somos más inteligentes. No porque seamos más contemplativos, sino porque no nos interesa el desgaste de lo que es retórico y ya sabemos. No sólo porque las metáforas ayudan a escribir mejor sino porque se empieza necesitando el cuerpo y acabas agonizando entre guirnaldas ante el espejo.

Zinnia. Pau Casals, 22

zinniaflors.com. 932 094 518

De lunes a viernes, de 9:00 a 15:00 y de 16:00 a 20:00.
Sábados de 9:30 a 13:30.

Artículos relacionados