Opinión Eugenio Mallol

Innovación y seguridad: Múnich en tres conversaciones

Forbes España conversa en exclusiva con tres destacados asistentes a la Cumbre de ambos lados del Atlántico: los presidentes de la agencia europea JEDI y de la Cámara de Comercio Americana en la UE y el director EMEA de Palo Alto Networks.

Foto oficial del evento. Foto: MSC.

Sin disimulo, la innovación tecnológica se ha convertido en el gran asunto de la reciente Cumbre de Seguridad de Múnich. He podido conversar con tres destacados participantes en el evento, ubicados a ambas orillas de aquel benedittiano canal interoceánico aparentemente imposible hoy, tan lleno esclusas y de excusas como está. Es la tragedia de Occidente: existe voluntad de colaboración, pero es doloroso (y en algún caso inaceptable) tener que renunciar a los valores propios para poder defenderlos.

André Loesekrug-Pietri preside la Joint European Disruptive Initiative (JEDI), la DARPA europea, por entendernos, aunque nacida 62 años después que la norteamericana. Sostiene que la tecnología es “el lugar donde se desarrollan los conflictos modernos”, como los de Ucrania, Oriente Medio y el Indo-Pacífico. “Si no estás a la vanguardia”, me advierte, “simplemente pierdes”.

André Loesekrug-Pietri, presidente de la Joint European Disruptive Initiative.

Podría parecer lo contrario, pero el lema del informe que preside la cumbre de Múnich, «Bajo Destrucción», resulta ser el más adecuado para impulsar un ecosistema de innovación, en su opinión, porque hoy el pensamiento de Joseph Schumpeter ocupa todo el escenario. “Philippe Aghion, el economista que ganó el Nobel por la importancia de la innovación y la destrucción creativa, forma parte de la junta directiva de JEDI”.

Visualiza el momento actual como una dinámica de “fragmentación masiva”, en la que China y también Estados Unidos, “están destruyendo deliberadamente el orden”. Con la primera, “no colaboramos, porque claramente JEDI tiene la misión de asegurar que las democracias y las sociedades libres sean líderes”. Pero la situación es muy diferente con el gigante norteamericano y otros aliados occidentales como Corea del Sur y Japón. En la gran cumbre de inteligencia artificial (IA) de India, por ejemplo, Loesekrug-Pietri tiene previsto firmar un importante acuerdo con su agencia de investigación avanzada.

Europa se ha dado cuenta de “la importancia de no quedarnos solos”, asegura. Eso no implica renunciar a la soberanía, sino redefinirla: ya no debe verse como la excusa para construir fortalezas, sino como una reivindicación de “la independencia para tomar decisiones que se ajusten a nuestros valores y objetivos”, en lugar de “simplemente seguir lo que otros nos imponen”. También en materia tecnológica.

Nos movemos en “un entorno muy preocupante, mucha gente está muy tensa, o diría muy pesimista”, continúa Loesekrug-Pietri. Precisamente por eso es el momento de adoptar una actitud “más positiva, más orientada a la acción, es lo que probablemente falta en Europa”. Un buen comienzo sería “derribar los procesos burocráticos” para la investigación y la tecnología. “Nuestra promesa a los innovadores de toda Europa es eliminar el papeleo y las largas demoras”. La velocidad, asegura desde el corazón de la remolona UE, “es tan importante como el dinero que invertimos”.

Helmut Reisinger, es el CEO para EMEA de la compañía de ciberseguridad Palo Alto Networks. Me explica que “el robo de datos mediante software espía se ha convertido, lamentablemente, en un tema clave en la ciberseguridad”. Los ataques de los Estados nacionales no dejan de aumentar, “algunos buscan la disrupción, otros los datos para lo que llamamos la fase precuántica: recolectar información ahora y potencialmente descifrarla más tarde. También hay naciones que solo buscan dinero”.

Helmut Reisinger, CEO para EMEA.

Los atacantes están hipermotivados, pero ¿qué pasa con las defensas? “Las grandes organizaciones a nivel mundial, ya sea en España, Alemania o EEUU, cuentan con una media de entre 30 y 40 herramientas de ciberseguridad diferentes, y la fragmentación es una invitación a los atacantes a aprovechar esos puntos de entrada débiles”.

En la era de la IA, “la moneda clave” es la confianza, subraya Helmut Reisinger, y sólo puede construirse con colaboración. En Múnich ha quedado claro que “la ciberseguridad es una franquicia global”, y tener el mayor volumen de datos posible “es realmente muy crítico”. En otras cosas quizás, pero “no hay diferencias de visión entre Estados Unidos y Europa sobre la gravedad de la vulnerabilidad de los datos”.

Palo Alto Networks acaba de cerrar la adquisición de CyberArk, líder en identidad digital, una operación que retrata claramente el nivel de amenaza actual con la irrupción de los denominados agentes de IA. “Por cada identidad humana, hay alrededor de 80 identidades de agentes de IA, por lo tanto, se necesita una protección perfecta en el mundo de la IA”, concluye.

Por último, Julie Teigland es la presidenta de la Cámara de Comercio Americana (AmCham) ante la UE. Hablamos después del almuerzo que cada año organiza con senadores estadounidenses, miembros de la Cámara de Representantes y líderes empresariales alemanes. “El diálogo ha sido muy abierto y honesto”, me confiesa, “hemos reforzado la necesidad de una relación atlántica, la importancia de ser un socio aliado y comercial, y hemos discutido las maneras de acercarnos”.

Julie Teigland, presidenta de la Cámara de Comercio Americana.

Julie Teigland cree que, para ello, hay que dar varios pasos: “asegurarnos de tener estándares armonizados en todas las industrias”; en segundo lugar, “ser coherentes con nuestros mensajes y comunicarlos a nuestros grupos de interés público más amplios, ya sean votantes en EEUU o empresas de toda Europa”; y, sobre todo, “asegurarnos de comprender cada perspectiva y construir una visión renovada de nuestro futuro”. Por no hablar de “reducir la carga regulatoria”, claro. ¡El mantra!

Antes de Múnich, la presidenta de la AmCham participó en la Cumbre Industrial Europea de Amberes, tan seguida por nuestros líderes empresariales en España (muchos altos directivos de nuestro país son firmantes de la Declaración de Amberes) como ignorada por nuestros dirigentes políticos.

¿Cómo podrían Europa y Estados Unidos fortalecerse mutuamente? “Esa es una gran pregunta”, me responde. Europa debe ver “la enorme fortaleza de EEUU y el sector tecnológico y aprovecharla, manteniendo el control y la capacidad de elección”; y EEUU debe beneficiarse de “la increíble capacidad europea en ciertas industrias”.

Queda mucho camino por recorrer. En Europa, “cada país está estableciendo una definición de soberanía propia para su infraestructura digital”, lograr un mercado único digital permitiría a los europeos “mantener tanto el control como la elección, y quizás aún más importante: la interoperabilidad en toda la esfera europea”.

Se muestra “optimista”, porque lo que va a pasar es esto: “nos aseguraremos de que Europa tenga acceso a la mejor tecnología y les pediremos a las compañías tecnológicas de EEUU que apliquen las normas europeas para darles el control que necesitan sobre sus datos y, por lo tanto, sobre su soberanía”. Apuesta a que será así: “sé que no afectará a las empresas tecnológicas”.

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