¿Para cuándo el estándar del 6G? Spoiler: será antes de la fecha anunciada oficialmente, 2030, con bastante probabilidad estará listo en 2028. ¿Y estáis testeando casos de uso del 6G? Han empezado ya con las pruebas de concepto, me muestran tras una ventana la primera antena utilizada para ello. ¿Y cómo será? Y en ese plan.
Quizás sea la indisimulada decepción general que está provocando el despliegue comercial del 5G lo que justifique el ansia por los detalles en torno a la avenida de la siguiente generación durante nuestra visita al campus de Nokia, en la ciudad finlandesa de Oulu, Capital Europea de la Cultura 2026. Pero el cambio monumental que se aproxima en las redes de telecomunicaciones no es exactamente ese.
Tiene gracia que la CTO de Caterpillar, Jamie Mineart, hablara en el escenario principal del pasado CES Las Vegas del paso de “la inteligencia que asiste al operador, a la inteligencia que se convierte en el operador”. Lo hizo junto a la imagen de una máquina del tamaño de un edificio de tres pisos, más pesada que un avión de pasajeros completamente cargado, moviendo montañas de tierra sin una sola persona en la cabina.
En OTAVA, el otro laboratorio de Nokia en Oulu, a 8.235 kilómetros de distancia de Las Vegas, como si quisieran rivalizar con aquella keynote, nos muestran la actividad autónoma de una cargadora de 45 toneladas de Komatsu conectada a una red privada de 5G. “He podido conducirla en remoto”, nos dice un directivo de la multinacional finlandesa.
Hoy en día, la flota minera autónoma de Caterpillar mueve más de 11.000 millones de toneladas de material y ha recorrido más de 385 millones de kilómetros sin conductor, más del doble que los vehículos autónomos de Waymo, la empresa de robotaxis de Google. Los nuevos radares, el GPS, el LiDAR y las cámaras de alta resolución están creando una vista digital “constantemente actualizada”, añade Mineart.
Y sentencia: “el talento tecnológico no es solo para Silicon Valley, está en las minas en Australia Occidental, en canteras en Virginia y pronto estará en sitios de construcción en Corea del Sur y equipos de carreteras aquí mismo en Las Vegas”. Es extraordinario lo que se parecen esas palabras a las del directivo de Nokia, sí, la empresa de componentes para redes de telecomunicaciones: “la gente ya no tendrá que ir a lugares peligrosos”.

¿Hablan de lo mismo? En efecto, porque el verdadero factor de transformación no es ya estrictamente el 5G o el 6G, aunque obviamente la nueva generación móvil va a ser un elemento determinante, del mismo modo que también lo serán los sistemas de visión artificial de los que habla Mineart. El cambio de paradigma son las redes de telecomunicaciones impulsadas por inteligencia artificial (IA).
Nvidia invirtió en octubre 1.000 millones de dólares para adquirir el 2,9% de Nokia, con el objetivo de desarrollar esas nuevas redes móviles de 5G y, pronto, 6G, basadas en IA. El director de la compañía finlandesa en Europa, Rolf Werner, alguien que sabe mucho de telecomunicaciones, pero probablemente tanto o más de fútbol, retrata con claridad el momento: “las tasas de crecimiento que tuvimos en internet y redes sociales o la adopción de distintas soluciones por parte de los clientes se están viendo superadas por la IA”.
El nuevo superciclo de IA va a requerir “un gran rendimiento de la red en el futuro”. Los ganadores en la carrera tecnológica en curso serán quienes acierten en el modelo de negocio para aprovechar todo el nuevo potencial, en su mayor parte desconocido aún. Ya no se trata simplemente de conectar personas o máquinas, ese no es el reto principal ahora, sino “capturar todo lo relacionado con las oportunidades de un futuro con IA”.
Y eso no es fácil. En Oulu recorremos toda una extensa variedad de laboratorios, vemos puertas como las de Stargate para probar los nuevos haces de información inteligentes, antenas convencionales con esteroides y mochilas para dar conexión 5G a militares en el campo de batalla. Nokia ha creado, por cierto, una incubadora de startups de defensa y forma parte activa del proyecto DIANA (Defence Innovation Accelerator for the North Atlantic) de la OTAN para promover la innovación.

“Estamos en lo que yo llamaría un punto de inflexión importante para Nokia”, subraya Rolf Werner. “Claro que gestionamos infraestructura móvil”, pero “la IA no se está implementando solo hasta cierto punto, sino en los dispositivos”. Incorporar equipos de IA a las BTS (Estación Transceptora Base) con GPU de Nvidia, pensando ya en las redes 6G, es más o menos una de las líneas de trabajo por las que va el asunto.
Como venimos advirtiendo, la cocreación será fundamental en el nuevo negocio de las telecomunicaciones, ya sea junto a Telefónica, Telecom Italia o Deutsche Telecom. A escala mundial, 15 de cada 20 de las redes 5G más rápidas del mundo utilizan redes de acceso por radio de Nokia. Y nueve de los 10 principales hiperescalares globales han contratado sus redes ópticas.
El desafío de la cocreación que viene sería algo así: “cuando hablábamos de aplicaciones de geolocalización, nadie pensó que sería posible geolocalizar a alguien con su dispositivo. Una empresa estadounidense [Google] tuvo la idea de enviar coches por todo el mundo y tomar fotos de las calles. Alguien pensó en lo que podría hacer cuando fuera posible. Las cosas aún no están desarrolladas y solo podrán estarlo con cocreación. Luego iniciaremos aplicaciones en torno a ellas”, explica Rolf Werner.
En el campus de Oulu hay lugar para una pequeña planta de producción de componentes, en la que Nokia opera con su propia red privada de 5G. Una industria 4.0 a pequeña escala en la que ensaya sus propias tecnologías y diseña una “receta de fabricación” para que otras compañías puedan producirlos con “el mismo alto estándar de eficiencia y calidad”, me explica su responsable.
En este mundo de fronteras cada vez más difusas, Nokia piensa ya como un industrial. Ha desarrollado su propio sistema interno de IA con herramientas de software de código abierto y el servicio en la nube de Microsoft. Ha construido una plataforma de gestión de datos, que contempla más de 160 casos de uso para que los empleados puedan resolver problemas operativos, simplificar y optimizar su trabajo. “¿Y estáis vendiendo este tipo de plataforma a clientes industriales?”, le pregunto. “No, por ahora, pero creo que sería una buena idea”, responde. Este es el espíritu del tiempo en nuestros días.
