El plazo para la aprobación de medicamentos se reducirá en 30 días de media en Europa, y pasará de 210 a 180 días, tras el acuerdo alcanzado recientemente para actualizar la legislación farmacéutica comunitaria, que tiene 20 años de antigüedad. En realidad, el plazo es mayor, de alrededor de un año, porque el reloj se para una o dos veces para que el solicitante responda a las preguntas planteadas por el Committee for Medicinal Products for Human Use (CHMP).
Y ni siquiera con el plácet de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) es sencillo que el tratamiento llegue al paciente europeo con agilidad. Un grupo de investigadores demostró que la comercialización de una docena de medicamentos contra el cáncer se aprobaba de media 242 días más tarde en Europa que en Estados Unidos, con el consiguiente agravio comparativo para los pacientes.
La EMA finalmente los validaba, pero tardaban de media otros 120 días en estar disponibles en Alemania, 453 en España y hasta 883 en Rumanía. ¿Qué sucederá con la explosión de soluciones para el sector de salud que está dinamizando la inteligencia artificial (IA)? ¿También ahí se mantendrá ese efecto Kepler que provoca el paso de la innovación delante de nuestros propios ojos?
Los expertos de la consultora Pitchbook que han acudido a la JP Morgan Healthcare Conference de San Francisco (JPM 2026) creen que la IA revolucionará la prestación de servicios de salud “de una manera inconcebible hasta ahora”, tratándose de un sector “históricamente conservador”. Cómo va a haber una burbuja de IA en la atención médica, se preguntan, a la vista de sus posibilidades de “implementación en el mundo real”.
El evento congrega a los principales inversores mundiales del ámbito de salud y, este año, se ha rendido a la denominada IA ambiental. Obligará a replantearse la atención médica, se dijo solemnemente. La tecnología ACI (ambient clinical automation) captura las conversaciones entre médicos y pacientes y crea, a continuación, registros clínicos estructurados en tiempo real. Al final echaremos de menos la mala letra de los facultativos.
Clearlake Capital Group pagó hace casi un año 5.300 millones de euros por ModMed, una empresa de registros médicos electrónicos para centros de especialidades y de cirugía ambulatoria. Sus agentes de IA incluyen un asistente para las tareas de recepción y otro para el área clínica. ModMed Scribe, el sistema de escritura con IA que ha desarrollado, ganó el Premio a la Innovación BIG 2025.
El fundador de OpenEvidence, Daniel Nadler, está convencido de alcanzar la «superinteligencia» médica. Visiona un futuro con equipos de agentes de IA especializados que analizarán la dolencia de un paciente de forma orquestada. Está empezando a implementar su tecnología en oncología de la mano de la National Comprehensive Cancer Network. Ha asegurado en JPM 2026 haber atendido 18 millones de consultas clínicas en EEUU solo en diciembre pasado.
En paralelo a estas propuestas a pie de consulta, la carrera de los grandes modelos de IA en el ámbito de la salud se acelera. Anthropic ha anunciado Claude for Healthcare y ha lanzado su solución Connectors para extraer datos en tiempo real.
OpenAI ha presentado ChatGPT Health, que permite a los usuarios conectar historiales médicos y datos de actividad física, en colaboración con b.well. Ha preferido no centrarse en el diagnóstico ni el tratamiento, sino en responder las preguntas cotidianas de los usuarios y prepararles para conversaciones médicas importantes. Un tema realmente controvertido este: “ChatGPT, me duele el costado derecho, ¿qué puede ser?” Cuidado.
En cuanto a Google, ha lanzado una actualización de su modelo médico abierto MedGemma, pensado para que los desarrolladores informáticos puedan adoptar casos de uso médicos. También ha lanzado MedASR, un nuevo modelo abierto de reconocimiento automático de voz optimizado para el dictado médico. Huele el hype de la ACI.
Pero pocas cosas tan espectaculares como el Laboratorio de co-innovación de IA de la farmacéutica Eli Lilly y NVIDIA, con un presupuesto de 1.000 millones de dólares. Se ubica al sur de San Francisco y pretende, en palabras del CEO de la primera de ellas, David Ricks, «modelar todo el sistema a la vez». Es increíble pensar en la integración de simulación molecular, identificación de objetivos y validación experimental en un único flujo de trabajo.
Al igual que hemos venido contando en el retail, la IA está pasando de ser un apoyo en el proceso de descubrimiento de medicamentos a un motor permanentemente en marcha que propone y refina las moléculas candidatas… sin pausa. Sólo faltaba la presentación de Insitro y su conjunto de tecnologías de «humano virtual», con agentes de IA dispuestos a abordar enfermedades como la fibrosis hepática, ELA y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
JPM 2026 ha dejado claro, por último, que “este es el año de la píldora”, añaden los expertos de Pitchbook. Novo Nordisk, la reina de Ozempic, el medicamento utilizado para adelgazar, quiere explorar los canales de venta directa al consumidor para su píldora Wegovy, lo que obligará a repensar la escala de fabricación. Para ello creó en 2025 la plataforma NovoCare Pharmacy, igual que Lilly ha creado LillyDirect. Es la guerra.
La transformación tecnológica que se cierne sobre el sector de la salud es de nuevo cuño. Conforme los pacientes sean conscientes de su potencial van a pedir agilidad. Las mujeres, por ejemplo, tienen muchos motivos para sentirse desatendidas y hasta perjudicadas por la innovación médica de las últimas décadas, según acaban de poner de manifiesto McKinsey y el Foro Económico Mundial.
En Europa, y en España en particular, hemos apostado por un sistema de salud pública que ahora tiene que competir no sólo con la industria química, sino sobre todo con la digital. Y eso son palabras mayores. Los ciudadanos pueden aceptar con resignación un año de retraso en la aprobación de un medicamento, pero con la IA el juego es otro. Se ha democratizado tan rápido, que si el obstáculo para su expansión es sólo cultural (o peor, ideológico) la brecha con otros países puede parecer mortal a ojos de la opinión pública.
