Opinión Cristina Romero

Hasta el último hombre

La marcha de Giorgio Armani –el pasado septiembre– y Valentino –hace solo unas semanas– deja a la moda huérfana de sus primeros maestros de la costura.

Los diseñadores de moda italianos Valentino Garavani y Giorgio Armani, sentados entre el público con ropa formal (Foto de Fairchild Archive/Penske Media vía Getty Images)

«Siempre fue un amigo, nunca un rival. Y como tal, sólo puedo rendir homenaje a su inmenso talento; a todos los cambios que trajo a la moda y a su lealtad a un sólo estilo: el suyo», fueron las palabras que utilizó Valentino Garavani cuando falleció Giorgio Armani, el pasado 4 de septiembre. Ahora él tampoco está.

Cada vez que un director creativo se mueve de silla, la industria de la moda experimenta una sacudida. ¿Ha sido un movimiento acertado? ¿Ahora qué va a pasar con la firma que deja? ¿Qué cambios experimentará la compañía a la que llega? ¿Impondrá su criterio? ¿Respetará los códigos de la marca? Estas preguntas abren un camino de incertidumbres que, con frecuencia, se suelen disipar, para bien o para mal, tras la primera propuesta creativa que presente sobre la pasarela. Y algo parecido ocurre, sólo que con más carga emocional, cuando el cabeza de la marca fallece. Lo vimos en septiembre, cuando el sector lamentó la pérdida de Giorgio Armani (1934-2025) y lo hemos vuelto a ver ahora, con la muerte de Valentino Garavani (1932-2026).

Con la marcha de ambos, desaparece una generación de diseñadores que no sólo vestía a las personas, sino que definía el lenguaje visual del lujo contemporáneo y el prestigio del sello Made in Italy. El adiós de ambos simboliza la pérdida de la elegancia más pura y artesanal. Aunque sólo uno de ellos –Giorgio Armani– siguió al frente de su firma homónima hasta el último momento (Valentino se retiró como director creativo en el año 2007), la figura de ambos seguía siendo el estándar de excelencia dentro y fuera de la alta costura.

Ellos ya no están, y esta ausencia marca el fin de la era dorada de los dos maestros fundadores de la moda italiana. Sin embargo, sus firmas continúan, se puede suponer, con cambios estructurales y creativos profundos para la industria de la moda. Aventurar lo que va a ocurrir es complicado, pero sí se puede hacer un análisis del escenario que ha dibujado la muerte de estos dos titanes del diseño.

Podemos hablar de tres consecuencias directas e inmediatas. Una de ellas es la concentración de poder, muy ligada a la orfandad que, en concreto, estas dos marcas han experimentado. Cada vez son más las marcas que no están dirigidas por sus fundadores, sino por grandes conglomerados de lujo. Dos nuevas marcas se suman a esa posible cartera de clientes de estos grupos. 

Otra secuela natural es la etapa de homenajes que se abre en una firma cuando su fundador fallece. Las marcas se vuelcan en sus archivos históricos para intentar replicar la genialidad de sus fundadores, convirtiendo la nostalgia de tiempos pasados en el principal motor creativo de la marca. En el caso de Valentino, no sería descabellado ver una firme apuesta por el llamado ‘rojo Valentino’ y esa feminidad delicada a la que su fundador hizo honor durante su vida profesional. 

En tercer lugar, llegará el relevo generacional. No concretamente a raíz de la muerte de estos dos genios, porque el sector ya cuenta desde hace años con grandes nombres (véase el de Jonathan Anderson, director creativo de todas las líneas de Dior). Pero la ausencia de estos dos veteranos pone fin a una generación y deja paso a una nueva guardia de directores creativos que ya no sólo actúan como ‘dictadores del estilo’, sino como gestores de comunidades globales que, algún día, llegarán a verse en la posición de sus antecesores y sirviendo de ejemplo para la siguiente generación. 

La desaparición de Armani y Valentino no es sólo una pérdida humana, sino el cierre de un siglo donde la moda era dictada por el talento individual de maestros que transformaron la vestimenta en una forma de poder y cultura. El reto ahora es evitar que la industria pierda su alma artesanal en favor de la producción masiva de tendencias. Y seguir viendo mucho Armani y mucho Valentino en las colecciones venideras de ambas marcas.

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