Si ya llevábamos varios años trabajando para desarrollar e implementar nuevos modelos de negocio que nos posicionaran a la vanguardia de los cambios en movilidad sostenible, ahora, los grandes operadores tenemos la responsabilidad de poner toda esa innovación al servicio de los usuarios con el objetivo de aumentar su seguridad y su confort, ahorrando costes y, por supuesto, tiempo.

En este contexto, en el que, entre otras cuestiones, se ha diluido el concepto de propiedad a favor de la economía colaborativa y el pago por uso, cobra especial relevancia la tendencia a compartir vehículo. El carsharing, tanto a nivel particular como a nivel corporativo, está marcado como prioritario en todas las agendas de las compañías de renting. Este tipo de movilidad no solo supone un ahorro para los conductores, sino que además contribuye decididamente al cumplimiento de los compromisos medioambientales al reducir considerablemente el número de vehículos que circulan en la carretera.

Pero no solo eso, las flotas de los operadores tienen una media de unos 3 o 4 años, es decir, se trata de vehículos nuevos que cuentan con la última tecnología en cuanto a seguridad y ecología se refiere. Cada vez somos más los que apostamos, en este sentido, por vehículos ECO para nuestras flotas. En el caso concreto de ALD Automotive, solo en dos años, las matriculaciones de estos vehículos han crecido más de 13 puntos, y casi dos de cada diez automóviles de la flota responden a estas características. Y es que su demanda no deja de aumentar. La necesidad de los clientes de acceder al centro de las ciudades obliga, y el crecimiento de la industria logística y de paquetería han supuesto también un impulso muy importante para acelerar el despegue del vehículo eléctrico.

Pero en esta revolución de la movilidad sostenible no solo ha cambiado el concepto de propiedad, sino que también se ha modificado la manera de adquirir productos y servicios… Ante esta metamorfosis en los hábitos de consumo, surge con fuerza el renting online, que permite adquirir un coche y recibirlo en tu propia casa con tan solo una conexión a Internet. Este nuevo modelo de negocio permite a las empresas del sector llegar con más facilidad a los particulares y, en este caso concreto, a los más jóvenes, más proclives a la economía colaborativa, a los servicios de suscripción y a todo lo que venga del mundo digital.

Por eso, con el compromiso de la innovación, de la seguridad y del cuidado del medio ambiente por banderas, los grandes operadores tenemos la responsabilidad de colmar las necesidades de movilidad de la sociedad como adalid de esta revolución sostenible.