Sin armar ruido, la carrera tecnológica por el envío de paquetes con drones puede considerarse uno de los grandes prodigios de la era digital en la actual década. Vendrán más. Ni siquiera el director ejecutivo de la Oficina de Sistemas de Aviación Autónoma (UAS) de la poderosa FAA, Jay Merkle, podía reprimir las expresiones de admiración al escuchar en la reciente UNAV Expo de Las Vegas el relato de cuatro de las compañías que lideran la innovación en este campo: Wing, Amazon Air Prime, Matternet y Droneup.

La clave es la automatización inteligente, la ausencia de intervención humana. Todo el complejo abanico de tecnologías que deben converger para que, pulsando un pedido en una app, se active un drone, recoja un paquete, lo deposite en el lugar de destino y vuelva a su hangar sin que en todo el camino ni una sola persona haya tenido que hacer nada. Una automatización inteligente que constituye, en última instancia, la máxima garantía de seguridad.

Dallas Brooks, de Wing, explica que sus aeronaves tienen entre 14 y 16 motores pequeños y, aunque fallaran cinco o seis, seguiría funcionando admirablemente. Además, incorpora 4,5 kilos de espuma de poliestireno que le permite aterrizar en cualquier sitio y, en caso de impacto, romperse en siete piezas que bajan revoloteando al suelo.

La principal necesidad que cubren sus drones es suministrar muchas de esas cosas que la gente necesita en un apuro. En su partnership con la distribuidora de productos de farmacia Walgreens en Dallas el 70% de las cargas que transportan pesan menos de 1,3 kilos. Llega a la casa del cliente en minutos desde una de sus estaciones denominadas Nest, ubicadas a cinco o seis km de ella.

El sistema está enormemente automatizado, aunque tienen pilotos en su loop nunca hacen nada. Trabajan ya en Australia, Estados Unidos y Finlandia y acumulan ya 250.000 operaciones de drones comerciales con un ratio de satisfacción de los usuarios del 90%.

También está enfocada a los envíos médicos Matternet, cuyos drones pueden transportar hasta 13 kilos. Opera en Suiza (Zúrich y Lugano), y en EEUU proporciona tecnología a UPS Flights, que opera en Carolina del Norte y Florida. Ha creado una infraestructura automatizada que llama Estación, hangares completamente robóticos que funcionan como aeródromos.

DroneUp trabaja para un gigante del retail, Walmart, y es capaz de soportar cargas de hasta 25 kilos en sus drones. Su CEO, Tom Walker, explica que comenzaron a experimentar con los envíos de kits de test de Covid, que mucha gente se negaba a ir a recoger a la tienda. Lo sorprendente es que, después de recibirlos por drone, “venían al Walmart a decirnos lo genial que era”.

Los envíos de Walmart con DroneUp están disponibles siete días a la semana, 12 horas al día para una lista de más de 20.000 referencias. Se depositan (los drones nunca tocan el suelo para garantizar su vía de escape, sino que “flotan levemente”) en el lugar determinado en menos de 30 minutos y el nivel de repedido es alto, 70%. Una curiosidad: los dos productos más demandados a Walmart por drone son Hamburguer Helper, primero, y el segundo Mac and Cheese.

El sistema de DroneUp crea rutas dinámicamente para minimizar los vuelos sobre personas y lugares sensibles, mediante una serie de algoritmos. Cuando está en el aire, el drone usa inteligencia artificial y tecnologías de detección desde el suelo y, en caso de incidencia, modifica sus rutas. Acumula ya 103.000 vuelos en Estados Unidos, todos ellos autónomos. En ninguno de ellos vuelos ha sido necesaria la intervención humana, pero Tom Walker va a incorporar a 655 personas a su academia en Virginia los próximos 12 meses.

Amazon Prime Air consigue transportar hasta 36 kilos con sus drones. Tras la primera demostración pública de envío en Reino Unido en 2016 su camino de innovación, marca de la casa, ha consistido en abandonar todas las ideas preconcebidas acerca de cómo debe ser la apariencia de una aeronave: han concebido un modelo capaz de despegar en vertical, pero volar con las prestaciones de drones con alas, eso sí, con seis grados de libertad.

Sean Cassidy, director del programa, pide confidencialidad al decir que este año es el elegido para poner en marcha las dos primeras estaciones de envío en una pequeña ciudad, College Station (Texas), y en lo que vendría a ser un pueblo pintoresco, Lockeford (California). Al margen de la absoluta automatización, en línea con las compañías anteriores, los ingenios de Amazon son un prodigio por su sistema de percepción visual artificial, con una enorme carga de inteligencia. Si detecta algo que pueda poner en riesgo el envío, el drone da media vuelta y regresa al hangar. “Y yo como humano no tengo nada que decir al respecto”, sentencia.