Majestad,

Sr presidente de la Junta de Extremadura,

Sra ministra de educación,

Sra presidenta de la Asamblea de Extremadura Sr alcalde de Cáceres,

Presidentes de Asociaciones Territoriales amigos todos,

Me siento muy honrado de daros la bienvenida al XXV Congreso Nacional de la Empresa Familiar que nos reúne a todos en esta espléndida ciudad de Cáceres.

Celebramos hoy el XXV congreso cuando el IEF cumple treinta años. Y lo celebramos en Extremadura, de modo que ya hemos estado presentes en todas las Comunidades de España.

Veinticinco congresos representan, más allá de una cifra significativa, la constatación de una ya larga andadura dedicada a unir a las empresas familiares españolas para compartir unos valores comunes con los que nos sentimos todos identificados.

En sus treinta años de historia, el IEF ha trabajado de forma continuada y perseverante para defender y dar a conocer esos valores.

Nuestro propósito fundacional, seguido sin excepción por todas las Presidencias que han precedido a la mía, ha sido de concordia, de unidad y de invitación a construir mejores empresas familiares para tener una España mejor.

Podemos decir que cuando a las empresas familiares les va bien, a España le va bien.

Porque nosotros representamos, sea dicho con modestia pero también con legítimo orgullo, una parte muy destacada de la realidad española. De esa realidad que hacen cada día los españoles con su esfuerzo y trabajo.

Solo las cien empresas familiares agrupadas en el IEF emplean en el mundo a un millón cien mil personas; facturan 172.000 millones de euros, generando un valor añadido bruto de 43.500 millones de euros.

Estas cien empresas pagan más de 3.000 millones de euros en Impuesto de Sociedades y unos 5.200 millones en contribuciones sociales.

Imaginaos si a esas cien empresas les sumamos los datos de las algo más de 1.500 que se integran en nuestras 18 Asociaciones Territoriales.

Son cifras que nos dicen que buena parte de lo que ocurre en España y buena parte de lo que el mundo sabe de España, pasa y sucede a través de empresas familiares.

Nosotros estamos muy orgullosos de ese papel destacado que representamos en España y nos gustaría sentir que nuestras instituciones públicas también lo están. Por eso, toda nuestra gratitud a Su Majestad por honrarnos nuevamente con su presencia y brindarnos su ejemplo. También nuestra gratitud a todas las autoridades que han tenido la deferencia de liberar sus agendas para acompañarnos en nuestro congreso.

Os aseguro que será un tiempo bien empleado.

Dejadme hacer un breve repaso de algunas de las intervenciones de las que podremos disfrutar durante estos días.

Vamos a dedicar una mesa redonda a hablar de educación, contando con la presencia, entre otros destacados ponentes, de nuestra ministra del ramo, Sra. Pilar Alegría.

Si las administraciones públicas y las empresas sabemos coordinar nuestra acción, podremos ofrecer futuro y vocaciones a nuestros jóvenes. De eso hablaremos.

Tendremos también con nosotros esta misma mañana al líder de la oposición, Sr. Alberto Núñez Feijóo, para que nos dé su visión del momento político y económico.

La tarde la ocuparán tres ponencias de tres grandes empresas familiares: Gestamp, Ferrovial e Inditex. Las tres son empresas extraordinarias, de éxito y prestigio mundial que, como muchas otras, son embajadores de España en el mundo.

Quiero que me oigan decirlo: más allá de que toda empresa debe aspirar a crecer, las empresas familiares no son solo pequeñas empresas, y no solo las empresas pequeñas son buenas.

Hay que defender en voz alta la importancia de tener empresas familiares españolas grandes que puedan acometer con solvencia todos los retos del mundo de hoy, desde la lucha por la sostenibilidad a la calidad del empleo y el mejor gobierno corporativo.

Tendremos también mesas redondas sobre innovación, sobre la función del gobierno corporativo como herramienta para prevenir los conflictos familiares en la empresa y, también, sobre el relevo generacional. En todas contaremos con la presencia de muy destacados empresarios familiares.

Pero ahí no acaba todo.

Contaremos con el testimonio de Saskia de Rotschild, responsable de las prestigiosas bodegas de la familia, que nos hablará de su caso conversando con Fernando Rodés.

También tendremos presencia de empresarios familiares portugueses para que nos cuenten cómo se vive la experiencia de la empresa familiar en nuestra nación vecina y hermana.

Y más cosas que espero os sorprendan e interesen.

Quiero acabar mi intervención aludiendo al lema de nuestro congreso: “El Latido de España”.

Nuestro mensaje es muy simple: las empresas familiares marcan el pulso de nuestro país y de nuestra sociedad. Somos protagonistas prudentes y discretos de nuestro destino y vamos a seguir trabajando, a pesar del ruido, para que nuestras empresas sean cada vez mejores y nuestro país avance por la senda del progreso y la prosperidad.

Disfruten todos de nuestro XXV Congreso Nacional. Muchas gracias.

*Andrés Sendagorta, presidente del IEF.