Kyara es hoy el bar importante de España. El bar inquieto, el bar que cuando consigue lo que quiere puede disfrutarlo sólo un instante porque enseguida quiere otra cosa. Es un bar que quiere hacer lo clásico pero a su manera, lo de siempre pero mejor. Kyara es lo que algún día seremos y ellos llegaron antes para preparar todo y que estuviera listo a nuestra llegada.
Manuel Spolaore está al frente del bar, acompañado de Liv Rosengren, Daniel Zanchetta y Jefferson Huamantalla.
Yo no sabía nada de Kyara y Lapo Pistolesi y Michael Pojer, bartenders de Sips me dijeron, en Marbella -en el pop up que Sips tuvo en la plaza de Puente Romano- que debía ir inmediatamente. Y es lo que hice a la mañana siguiente de mi regreso en Barcelona.
Para saborear la expectativa fui dando un paseo, y Kyara está lejos. Muy lejos. Lejos de mi casa, lejos de Barcelona, simplemente lejos. Tan lejos que cuando pasas el Fórum todavía está más lejos. Pero andar siempre es agradable y para ir a según qué bar o restaurante hay que preparar el espíritu, y el alma. Que el Bulli estuviera en Montjoi, ayudaba.
Llegué al hotel SLS y Kyara está dentro. El hall del hotel puede dar de entrada una remota sensación de lujo, de la que rápidamente dimitimos a través de la contemplación de los huéspedes. Hay que tomar un ascensor para ir al bar, como si fueras a una habitación, y esto es sexy, pero a veces la planta de Kyara está bloqueada y hay que tener la paciencia de ir a la recepción a recordarles que alguien no ha hecho su trabajo. Es importante llegar a la hora de apertura, las 19:00, pero no antes, porque forma parte de las decepciones del hotel que no tenga aire acondicionado a la salida del ascensor, y entre la moqueta y la humedad, la espera, aunque sólo sea de cinco minutos, puede hacerse asfixiante.
Pero estas molestias, algunas no sólo evitables sino que se tendrían que evitar, se desvanecen cuando entras en Kyara, saludas a Mickey Mouse y te sientas frente a la magnífica barra metálica. Es importante hablar con los bartenders y pedirles que preparen los cocktails que quieran, a condición de que sean muy pequeños, para poder probar muchos. La casa está dispuesta a hacerlo.
Las margaritas, los negroni y las creaciones propias, todo tenemos que atenderlo. La frozen margarita de entrada es una bienvenida que ya nos daba desde que fuimos jóvenes amantes.
Kyara ofrece comida para acompañar las bebidas y yo pienso que sus preparaciones son tan delicadas que cualquier interferencia es indeseable. Hay sabores, en estos primeros cócteles, de una gran finura, como los relacionados con la rosa. Necesitan un paladar limpio, casi virgen para ser reconocidos y celebrados. Se puede comer luego pero también para eso los platos que se ofrecen tendrían que ser más precisos y acertados.
En algún momento -siempre difícil de encontrar- la primera secuencia de pequeños cócteles ha de terminar porque es imprescindible ir al espacio o barra Martini, donde espera la experiencia más extraordinaria de la casa. Kyara ha trabajado con Robertet, el mayor fabricante de esencias para la perfumería, para volver digeribles algunas de ellas, y las han convertido en licor. Y sobre la base de la ginebra o el vodka -depende- el bartender te prepara un recorrido por las mejores olores de tu vida, que a parajes tan íntimos te pueden transportar. Es una secuencia mágica, fría, silenciosa, con la que cada cliente interactúa según su infancia y sus recuerdos. Es una secuencia culta, elaborada, de bar que podría ser un museo, de museo que podría ser un taller no para enmarcar el arte pasado sino para moldear el arte que ha de venir a alumbrarnos y a hacernos mejores.
Finalizada la estadía en la sala Martini, y de regreso a la barra principal, es hora de despedirse con los cócteles oscuros, como el negroni que huele a humo y a cenicero sucio, y con un bis que alguien recuperar del inicio.
Hay que beber. Beber es básico, sensible, trascendente, fundacional. Y hay que beber como en Kyara. Beber culto, beber inteligente, beber con intención. Hay que beber como quien estudia, como quien viaja, como quien escucha una canción. Kyara es la coctelería importante de España por supuesto por sus bartenders y por sus cócteles, pero sobre todo por cómo nos obliga, exige a los clientes para que vayamos lejos, muy lejos, nos ofrezcamos a su arte en cuerpo y alma, y volvamos luego a la ciudad felices y más bellos, como los aventureros que vieron salir el sol sobre las islas más hermosas de la Tierra.
Horario de Kyara:
De jueves a lunes, de 19:00 a 2:00.
Martes y miércoles cerrado.
Nombres equipo:
Manuel Spolaore, manager
Liv Rosengren, head bartender
Daniel Zanchetta
Jefferson Huamantalla
Localización:
Quinta planta
Hotel SLS Barcelona
Carrer de la Pau, 2
08930 Barcelona.

