Opinión Salvador Sostres

El Sea Grill de Puente Romano, un restaurante que explica el lujo a través del tiempo

El Grill de Puente Romano, en Marbella, ofrece una experiencia gastronómica frente al Mediterráneo. | Foto: Puente Romano Hotel.

De todos los restaurantes con los que hoy cuenta Puente Romano, el único que estuvo desde el principio es el Sea Grill, tocando a la playa. Era el gran restaurante del hotel y el que a un niño primero le configura una imagen del esplendor. Luego, a los 16-17 años, cuando ya mi abuela me dejó usar con mis amigos sus dos apartamentos en el hotel, las visitas al Sea Grill fueron mi consolidación como líder, mi prestigio como anfitrión y el aprendizaje, fundamental en mi mi vida, de que poder recibir a tus amigos, jefes, o otros compromisos sociales en grandes restaurantes como si fueran tu casa, es lo que crea unos vínculos más insondables. También tengo que decir, en reconocimiento y gratitud a la memoria de mi abuela, que firmar las cuentas es mucho más cómodo que pagarlas.

Han pasado los años, las modas gastronómicas, y el Sea Grill ha sabido evolucionar con ellas pero sin renunciar a su esencia. Continúa siendo el restaurante de los productos de gran calidad -pescados y mariscos hechos a la brasa- y del sobresaliente servicio, pero con las cocciones mucho más de nuestro tiempo que permiten disfrutar de cada pieza de un modo más sutil que en el pasado, cuando todo se cocía demasiado y lo crudo parecía bárbaro.

Como todos los restaurantes exteriores o abiertos, el Sea Grill tendrá que incorporar un sistema de refrigeración más contundente a partir del próximo verano, tanto para la supervivencia de los trabajadores como para el bienestar de los clientes. Es algo que no es exclusivo de Puente Romano, y aunque la necesaria inversión pueda parecer cara, enseguida se arrepentirán los que no la hagan, porque una refrigeración plausible decantará la facturación de los restaurantes, a partir del año que viene, tanto como la carta.

El Sea Grill de Puente Romano, bajo la dirección del chef Sergio Martínez, es un restaurante que no existe en las grandes capitales del mundo, que no pueden ni soñar con semejante producto ni con un chef que tenga el talento y la cultura adquirida -y transferida familiarmente- para saberlo llevar a su cielo. En este caso le perjudica “comercialmente” el hecho de ser un restaurante de hotel, de nombre funcional, y rodeado de otros restaurantes, con nombres de marcas muy famosas y chef, muy reconocidos. Pero es importante no dejarse llevar por lo que brilla y atender a la realidad: y el Sea Grill de Puente Romano es uno de los pocos restaurantes del mundo para comer marisco y pescado a este nivel tan extraordinario.

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