El exbanquero Francisco Luzón ha fallecido este miércoles a los 73 años de edad tras varios años de lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Luzón, economista de formación, fue una pieza clave en el sector financiero y bancario hasta 2012. Desarrolló los primeros años de su trayectoria profesional en Banco de Vizcaya (1972-1987), entidad en la que llegó a ser consejero ejecutivo.

En 1988 se produjo a nivel nacional la primera fusión entre bancos españoles: Banco Vizcaya y Banco de Bilbao formalizaron su unión –en la que el economista participó activamente– dando como resultado Banco Bilbao Vizcaya (BBV), de la que Luzón fue consejero.

También fue presidente ejecutivo del Banco Exterior de España (1988-1996) y de Argentaria (1991-1996). Luzón lideró la fusión, reestructuración y modernización de Grupo Bancario Corporación Bancaria de España “Argentaria”, el holding financiero público constituido por el Banco Exterior, la Caja Postal, el Banco de Crédito Industrial, el Banco de Crédito Local, el Banco de Crédito Agrícola y el Banco Hipotecario.

En 1996 se unió a Banco Santander, convirtiéndose en mano derecha de Emilio Botín y hombre clave en la expansión del Banco Santander en América Latina. El directivo posicionó en ocho años (1999-2006) a la entidad como la primera franquicia bancaria y financiera de la Región, con importante presencia en 10 países.

Asimismo, Luzón actuó como asesor en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington, en el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), con sede en Luxemburgo; y del Gobierno de Puerto Rico.

En 2013, se jubiló en Banco Santander con una pensión de 65 millones de euros –el 52% se ingresó Hacienda– y se centró en el mundo universitario.

La educación como objetivo

Además de su carrera profesional ligado al sector bancario, Luzón impulsó proyectos y plataformas educativas en colaboración con entidades públicas y privadas con el objetivo de contribuir al desarrollo social.

Fue presidente de la Fundación Banco Exterior de España e impulsó la creación y presidió la Fundación Argentaria. También fue patrono de las fundaciones Príncipe de Asturias, Ayuda contra la Drogadicción y Kovacs.

Paralelamente, fomentó el desarrollo del Programa Innovador de Formación de Jóvenes Directivos (Fudis), enfocado a la formación de talento profesional latinoamericano; tuvo presencia en la Ruta Quetzal Argentaria; y, desde la presidencia del Consejo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha, colaboró entre 1996 y 2008 a expandir y desarrollar esta institución pública.

Fue nombrado Leader Professor de la Universidad China Europe Internacional Business School (CEIBS), en Shanghái; vicepresidente de la Biblioteca Nacional de España;​ presidente de la Escuela de Negocios de ICADE en Madrid y miembro del Consejo Latinoamericano de la Universidad de Georgetown (Washington, DC) y del Consejo Asesor Global de la Escuela de Management de la Universidad de Yale.​

Carrera galardonada

Toda su trayectoria profesional ha sido reconocida con varios galardones. En 2011 recibió la Medalla de Oro del Mérito al Trabajo, condecoración otorgada por el Consejo de Ministros y el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, y fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Castilla-La Mancha.

En 2016, recibió el reconocimiento del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL) por su iniciativa de apertura de ese Consejo en Puerto Rico y el Gobierno le concedió la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.

Visibilidad de la ELA

Tras ser diagnosticado con ELA, Francisco Luzón creó una Fundación que lleva su nombre –Fundación Luzón-Unidos contra la ELA– con el objetivo de dar visibilidad y fomentar la investigación de la enfermedad que sufren cerca de 4.000 españoles.

Sobre las enfermedades terminales, dijo en una entrevista a El País en noviembre de 2019 que el Estado debía garantizar la supervivencia de las personas que las padecen si ésa es su elección, pero “también debía amparar legislativamente la decisión en sentido contrario”.

Dos años antes había manifestado su apuesta “decidida” por la vida, poco después de haber recibido el 13 de marzo de manos del rey Juan Carlos I la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.