Rafaella Carrà en 2008. Foto: Europa Press Reportajes (Getty Images)

Todo es un misterio en torno a la herencia de Raffaella Carrà. La artista italiana fallecía a principios de julio y, más de dos semanas después de su muerte, sus posesiones no han sido repartidas.

Por el momento, se desconoce quiénes serán los beneficiarios del generoso patrimonio de la diva de la televisión, pero la prensa italiana ya especula sobre los supuestos herederos de su millonaria herencia.

Carrà tenía entre sus posesiones un lujoso apartamento en el barrio romano de Vigna Clara, en el que vivió hasta su fallecimiento; una mansión de cala Piccola, en el Monte Argentario, cerca de Porto Santo Stefano; una casa en el burgo medieval de Montalcino (célebre por el homónimo vino) y situada también en Toscana; cuentas corrientes, derechos televisivos y por su canciones

Sin hijos y sin marido

Raffaella Carrà nunca se casó, aunque sí mantuvo largas relaciones sentimentales; no tuvo hijos, pero adoptó a distancia a varios niños de diferentes partes del mundo; y no se sabe si redactó o no un testamento, lo que incita a especular sobre el destino de su patrimonio.

Están los que apuntan a que sus herederos serán sus dos sobrinos, Matteo y Federica Pelloni. La artista estaba muy unida a ellos desde la muerte de su hermano Renzo en 2001. A falta de un testamento, ellos tendrían derecho al menos a un tercio de la herencia.

Otros creen que las afortunadas serán las tres hijas del productor de televisión Gianni Boncompagni, autor de la mayoría de los éxitos musicales de su primera época, con el que mantuvo una relación durante diez años.

Y están los que apuestan por el bailarín, coreógrafo y director de cine Sergio Japino, con el que estuvo relacionada sentimentalmente durante más de 15 años. Se separaron en los años 90, pero mantuvieron una buenísima relación personal y profesional hasta el punto de que fue él quien anunció el fallecimiento de la artista.

¿Y si no tiene herencia?

Raffaella Carrà estaba muy implicada en temas relacionados con la infancia. Amaba a los niños. Muestra de ello son las numerosas adopciones a distancia que hizo a lo largo de su vida. Por ello, otra hipótesis sobre su herencia es que la habría donado a esas decenas de niños a través de las numerosas iniciativas a favor de la adopción a distancia –como su programa ‘Amore’–, o a alguna otra organización especializada en proyectos de inclusión social.

El indicio de esta especulación es que pocas semanas antes de fallecer, Carrà donó el enorme gimnasio –de 160 metros cuadrados y cinco metros de altura– ubicado en Porto Santo Stefano en el que solía entrenarse a la Confraternidad de la Misericordia, un ente benéfico que realiza tareas de protección social. Información que se ha conocido tras su muerte.

“Hace pocas semanas me llevó ante un notario de Roma. Me había llamado unos días antes para decirme que quería donar un inmueble de Porto Santo Stefano. Un regalo de grandísimo valor inmobiliario”, contaba recientemente el delegado de la organización, Roberto Cerulli, según recoge El Periódico.

Asimismo, Carrà pidió a Cerulli informaciones «en detalle» sobre el organismo, incluyendo “las dificultades que enfrentamos por el covid-19”, apunta el medio.