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Hombre del día | Beltrán García-Durán, el estratega que liderará Accenture Song en la nueva era del crecimiento digital

El nuevo responsable de Accenture Song en España y Portugal asume el reto de impulsar el crecimiento empresarial integrando creatividad, datos y tecnología en la era de la inteligencia artificial.

Beltrán García-Durán, nuevo responsable de Accenture Song en España y Portugal, liderará la estrategia de crecimiento basada en creatividad, datos y tecnología.

En un momento en el que las marcas compiten más por relevancia que por visibilidad, Accenture ha decidido mover ficha con precisión quirúrgica. Beltrán García-Durán asume la dirección de Accenture Song en España y Portugal, en un relevo que no solo responde a una lógica interna de continuidad, sino a una ambición clara: reforzar el papel de la creatividad conectada con el dato como motor real de negocio.

Sustituye a Miguel Vergara, que durante los últimos tres años ha consolidado esta división como un socio estratégico en la transformación de grandes compañías. Pero el cambio no es una ruptura, sino una evolución. Vergara seguirá dentro de la organización, ahora al frente de grandes cuentas en sectores clave, mientras García-Durán toma el testigo en una etapa donde el desafío ya no es posicionarse, sino escalar impacto. Porque de eso va esta nueva fase.

Con más de dos décadas de experiencia en consultoría estratégica, el nuevo responsable de Accenture Song no es un fichaje externo ni una apuesta experimental. Es, en realidad, un perfil construido desde dentro y pulido fuera. Su trayectoria -con etapas en firmas como PwC o The Cocktail antes de regresar a Accenture- le ha permitido entender la transformación empresarial desde todos los ángulos: el estratégico, el operativo y, sobre todo, el cultural.

En los últimos años, su papel dentro de Accenture Song ha sido cualquier cosa menos discreto. Primero liderando áreas vinculadas al diseño y al desarrollo de producto digital, y más recientemente al frente del negocio de commerce, García-Durán ha estado en el corazón de una de las grandes transiciones del mercado: la adaptación de las compañías a un consumidor hiperconectado, exigente y moldeado por la inteligencia artificial. Ese recorrido explica su nombramiento. Pero también define el reto que tiene por delante.

Accenture Song ya no juega únicamente en el terreno del marketing o la creatividad. Su campo de acción es mucho más amplio: experiencia de cliente, datos, plataformas digitales, operaciones comerciales… todo ello en un ecosistema donde las fronteras entre disciplinas han desaparecido. Y ahí es donde García-Durán deberá marcar diferencia: en la capacidad de integrar: integrar creatividad con tecnología, integrar datos con decisiones, integrar estrategia con ejecución.

El contexto no da margen para otra cosa. Las compañías ya no buscan campañas, buscan crecimiento. Y ese crecimiento, hoy, pasa inevitablemente por entender al cliente en tiempo real, anticiparse a sus necesidades y construir experiencias que no solo conecten, sino que conviertan.

En ese tablero, la inteligencia artificial no es una promesa, sino una herramienta que redefine las reglas del juego. Y Accenture lo sabe. Por eso este nombramiento no es casual: responde a la necesidad de liderazgos capaces de traducir la complejidad tecnológica en valor tangible. García-Durán llega con esa ventaja. Su perfil combina visión estratégica con capacidad de ejecución, algo cada vez más escaso en un mercado saturado de discursos pero falto de resultados. Ha trabajado en sectores tan diversos como consumo, retail, energía o telecomunicaciones, lo que le aporta una lectura transversal del negocio y una sensibilidad especial para detectar dónde están las verdaderas palancas de transformación.

Ahora tendrá que demostrarlo a mayor escala. Su misión será consolidar Accenture Song como algo más que una unidad creativa: como un socio imprescindible para aquellas compañías que entienden que el crecimiento ya no depende de lo que venden, sino de cómo lo hacen.

No es un reto menor. Pero tampoco parece un salto improvisado. Porque si algo define este movimiento es precisamente eso: la apuesta por un perfil que no necesita presentaciones grandilocuentes, sino resultados medibles. Y en el momento actual, eso vale más que cualquier campaña.

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