Iryo, el primer operador privado ferroviario español de alta velocidad, dará comienzo a sus operaciones comerciales el 25 de noviembre entre Madrid, Barcelona y Zaragoza. Poco tiempo después, el 16 de diciembre, empezará a operar también entre la capital, Valencia y Cuenca. En el primer trimestre de 2023, llegará la conexión con el sur a las ciudades de Sevilla, Málaga y Córdoba; y en junio, Alicante y Albacete serán las últimas ciudades en incorporarse su red, según ha anunciado la compañía, que empezará a vender los primeros billetes en los próximos días.

El proyecto ha sido puesto en marcha bajo la dirección general de Víctor Bañares, junto a Air Nostrum y Trenitalia, fue seleccionado por Adif (Administración de Infraestructuras Ferroviarias), el organismo público encargado de gestionar la red española, con el segundo mayor paquete de frecuencias tras la propia Renfe.

Bañares ha destacado que “el anuncio de estas alianzas con socios de la talla de Air Europa, Amadeus o IATA significa el primer paso de una estrategia ya diseñada para que Iryo sea un operador de movilidad global. Lo que redundará en el conjunto de la industria turística española, uno de los motores económicos del país”.

Con una inversión inicial de más de 1.000 millones de euros, la empresa espera alcanzar el 30% de la cuota de mercado del sector, con 8 millones de pasajeros al año y aspira a crear 2.600 puestos de trabajo. Un proyecto que será rentable a partir del tercer año desde el inicio de las operaciones.

Al futuro de la compañía le deparan, además, ambiciosos planes estratégicos como la conexión de la red de alta velocidad con el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.