El ejecutivo brasileño, con más de dos décadas de experiencia internacional en gran consumo, asume la presidencia de la cervecera en España tras una extensa trayectoria en JTI y mercados estratégicos de Europa y Asia.
Hay compañías que cambian de presidente para mantener el rumbo y otras que lo hacen para acelerar su transformación. En el caso de Heineken España, el nombramiento de Guilherme Cury Silva apunta claramente a lo segundo.
La multinacional cervecera ha elegido al directivo brasileño como nuevo presidente de su negocio en España, uno de los mercados más relevantes para el grupo en Europa. El relevo llega tras la etapa de Etienne Strijp, que durante los últimos cuatro años ha liderado un ciclo de crecimiento sostenido, fortalecimiento de marcas y modernización comercial.
La elección de Cury Silva no responde únicamente a una sucesión natural. Heineken incorpora a un ejecutivo con una amplia experiencia internacional en sectores altamente competitivos y con una trayectoria marcada por la gestión de negocios complejos, procesos de transformación y crecimiento en mercados maduros y emergentes.
Nacido en Brasil en 1981, el nuevo presidente aterriza en España procedente de Japan Tobacco International (JTI), donde ha desarrollado buena parte de su carrera profesional. Durante más de veinte años ha ocupado posiciones de responsabilidad en distintos continentes, construyendo un perfil global poco habitual incluso entre los grandes directivos del sector de consumo.
Su recorrido le ha llevado a liderar operaciones en países tan diversos como Camboya, Malasia, Suiza, Filipinas o España. Precisamente el mercado español no le resulta desconocido. Entre 2020 y 2024 estuvo al frente de JTI Iberia, una experiencia que le permitió conocer de primera mano las dinámicas de consumo, distribución y regulación del mercado nacional.
Esa combinación de visión internacional y conocimiento local es uno de los activos que más valoran en la compañía. España se ha convertido en una pieza estratégica dentro del ecosistema europeo de Heineken, no solo por su volumen de negocio, sino también por la fortaleza de marcas como Cruzcampo, Amstel, El Águila o Heineken, así como por el peso que mantiene el canal hostelero en el consumo.
El contexto tampoco es menor. La industria de bebidas atraviesa una profunda transformación impulsada por nuevas tendencias de consumo, la creciente demanda de productos de baja graduación o sin alcohol, la digitalización de la distribución y una mayor exigencia en materia de sostenibilidad y eficiencia operativa.
Durante los últimos años, Heineken España ha logrado posicionarse como uno de los actores más dinámicos del sector. La compañía ha reforzado su presencia en el segmento premium, ha ganado terreno en bebidas sin alcohol y ha avanzado en la digitalización de la relación con bares y restaurantes a través de nuevas plataformas comerciales.
Ahora, Guilherme Cury Silva tendrá la responsabilidad de dar continuidad a ese crecimiento y, al mismo tiempo, preparar a la organización para los desafíos de la próxima década. Una misión alineada con la estrategia global Evergreen 2030, el plan con el que el grupo busca acelerar su expansión internacional, mejorar la rentabilidad y consolidar nuevas oportunidades de negocio.
Quienes han trabajado con él destacan una combinación especialmente valiosa en entornos multinacionales: capacidad analítica, orientación a resultados y una notable habilidad para gestionar equipos multiculturales. Tres atributos que encajan con una organización presente en más de 190 países y sometida a una competencia cada vez más intensa.
Su llegada se produce además en un momento de renovación para el grupo, que también afronta cambios en su cúpula internacional tras la salida de su consejero delegado global, Dolf van den Brink.
Pero más allá de los movimientos corporativos, el nombramiento refleja algo más profundo: la apuesta de Heineken por líderes capaces de gestionar el presente sin perder de vista el futuro. Y ahí reside probablemente el principal reto de Guilherme Cury Silva. No se trata solo de dirigir una de las mayores cerveceras del país. Se trata de liderar una compañía que quiere seguir creciendo en un mercado que cambia a la misma velocidad que los hábitos de quienes levantan cada día una cerveza para brindar. Porque en el negocio del consumo, entender a las personas sigue siendo la mejor estrategia de crecimiento.

