Telefónica reorganiza su arquitectura institucional en el área de innovación. Enrique Goñi, adjunto a la presidencia de CriteriaCaixa, asumirá la presidencia del consejo de administración de Telefónica Open Innovation, la división que integra Wayra y el conjunto de iniciativas del grupo vinculadas al ecosistema de startups.
El nombramiento sustituye en el cargo institucional a Sebastián Muriel, quien continuará desempeñando sus responsabilidades ejecutivas como Chief Digital Officer del grupo y consejero delegado de Telefónica Innovación Digital. El ajuste forma parte de un rediseño interno orientado a reforzar la alineación estratégica entre las distintas plataformas de innovación de la compañía.
La designación de Goñi responde a una lógica de coordinación. El directivo ya preside Fundación Telefónica, posición que asumió en 2025 tras su incorporación al entorno del grupo bajo el liderazgo de Marc Murtra. Desde entonces, su papel ha estado vinculado al impulso de la competitividad tecnológica y al impacto social.
Telefónica Open Innovation, por su parte, tiene como misión canalizar la relación del grupo con el emprendimiento tecnológico, identificar talento emergente e impulsar nuevas soluciones en colaboración con startups. La intersección entre ambas esferas —innovación empresarial e impacto social— explica la decisión de concentrar la presidencia institucional en una misma figura.
Goñi compagina además su rol en Telefónica con el de adjunto a la presidencia de CriteriaCaixa, entidad presidida por Isidro Fainé, así como con otras responsabilidades vinculadas a la transformación digital y la educación tecnológica.
Muriel mantiene el control ejecutivo
El movimiento no implica un cambio en la estructura ejecutiva diaria del negocio digital. Sebastián Muriel conserva su asiento en el consejo de Telefónica Open Innovation y mantiene la dirección estratégica del área digital del grupo, incluida la gestión operativa de Telefónica Innovación Digital.
Su regreso a la compañía en 2025 marcó una nueva etapa en la transformación tecnológica del operador, con especial foco en plataformas digitales, servicios avanzados y nuevas líneas de crecimiento vinculadas a la inteligencia artificial y la ciberseguridad.
La separación entre presidencia institucional y liderazgo ejecutivo refuerza un modelo en el que la supervisión estratégica y la ejecución operativa quedan claramente diferenciadas.
Reconfiguración del consejo
La reordenación también se ha extendido al consejo de administración de la filial, donde se han producido ajustes en la composición. Se incorporan nuevos consejeros junto a Goñi y se registran salidas en la estructura previa, dentro de un proceso más amplio de reorganización interna en el área de estrategia y control del grupo.
Estos movimientos coinciden con la redefinición del papel de Wayra dentro del ecosistema corporativo. A comienzos de febrero, Telefónica nombró a Andrés Saborido como nuevo consejero delegado de Wayra, el vehículo de inversión en startups del grupo. Su mandato se centra en alinear la actividad inversora con las prioridades estratégicas marcadas por la actual dirección: ciberseguridad, inteligencia artificial, redes y experiencia de usuario.
Desde su creación en 2011, Wayra ha respaldado cerca de 1.200 startups, con una inversión acumulada superior a los 260 millones de euros. En la actualidad mantiene activas más de 500 participadas y continúa colaborando con cientos de compañías tecnológicas que, en conjunto, superan los 700 millones de euros de facturación agregada.
La cifra refleja el peso creciente de la innovación abierta en la estrategia del grupo.
Innovación como eje de competitividad
El reposicionamiento en Telefónica Open Innovation se enmarca en una etapa de redefinición estratégica bajo la presidencia de Marc Murtra. La innovación ya no se entiende únicamente como exploración tecnológica, sino como palanca directa de competitividad y generación de negocio.
Situar a Goñi en la presidencia institucional del área permite integrar innovación, educación digital e impacto social dentro de una narrativa común, mientras que el liderazgo ejecutivo permanece centrado en la ejecución tecnológica.
Más que un relevo puntual, el movimiento revela una intención clara: reforzar la gobernanza del ecosistema startup del grupo y consolidar su papel como motor de crecimiento futuro.
