Kikuo Ibe, creador de G-SHOCK y una de las figuras más emblemáticas de la historia de la marca, volvió a España el pasado 16 de septiembre en una jornada especialmente dedicada a su comunidad. Madrid fue, además, la última parada del Legacy Tour 2026, el recorrido internacional con el que el ingeniero japonés ha acercado la historia y la filosofía de G-SHOCK a sus seguidores.

Su regreso, después de mucho tiempo, despertó una especial expectación entre aficionados y coleccionistas. La jornada comenzó con un Meet & Greet en el que seguidores de la marca pudieron conocer personalmente a Ibe y compartir con él su pasión por G-SHOCK.
La visita continuó con una cena privada en Manero Madrid, que reunió a una selección de coleccionistas, periodistas –entre los que estábamos invitados–, creadores de contenido y amigos de G-SHOCK. El encuentro permitió poner en común historias, anécdotas y valores vinculados a una marca que lleva más de cuatro décadas conectando generaciones, disciplinas y culturas diferentes.
Ibe dio origen a G-SHOCK en 1983, después de que se rompiera un reloj que le había regalado su padre. Su empeño por crear un reloj capaz de resistir golpes y caídas desembocó, tras casi dos años de desarrollo y más de 200 prototipos, en el primer G-SHOCK. Desde entonces, la marca ha trascendido la relojería para convertirse en un referente de la cultura urbana, el deporte, la música, la moda y el diseño, manteniendo como pilares la resistencia y la innovación.

Con motivo de su regreso a España, Kikuo Ibe responde a las preguntas de Forbes sobre los límites de la relojería, la evolución de G-SHOCK, su transformación en icono cultural, el fracaso y su propio legado.
G-SHOCK nació para desafiar los límites de la relojería. Si hoy comenzara el proyecto desde cero, ¿qué límite le gustaría superar?
Me gustaría plantearme el reto de crear un reloj capaz de detenerse justo antes de impactar contra el suelo al caer, superando así un límite completamente nuevo.
Después de más de cuatro décadas, ¿qué cree que ha hecho que G-SHOCK siga siendo tan atractivo para ingenieros, deportistas e incluso para la industria de la moda?
Creo que hay tres razones principales: nuestros productos continúan evolucionando; la gente se identifica con nuestro espíritu de asumir constantemente nuevos retos; y los medios de comunicación siguen dando visibilidad a G-SHOCK de forma habitual. Estoy muy agradecido por ese apoyo.
En una época definida por la inteligencia artificial y los relojes inteligentes, ¿qué seguirá haciendo que un reloj como G-SHOCK sea verdaderamente único?
La capacidad de generar ideas atrevidas y originales y la determinación necesaria para asumir el reto de convertir esas ideas en realidad.

Usted transformó un reloj diseñado para resistir los golpes en un icono del diseño. ¿Cuándo se dio cuenta de que G-SHOCK había trascendido la relojería para convertirse en un fenómeno cultural?
Originalmente, las personas que esperaba que utilizaran G-SHOCK eran aquellas que trabajaban en entornos exigentes, como los trabajadores de la construcción de carreteras. Fue durante la década de 1990, cuando vi que personas de sectores muy diversos utilizaban y disfrutaban de G-SHOCK, cuando me di cuenta de que se había convertido en algo mucho más grande. Estoy profundamente agradecido por ello.
Muchos emprendedores sueñan con crear el próximo gran éxito. ¿Cuál es la lección más importante que le enseñaron los fracasos antes de alcanzar ese éxito?
No considero particularmente que haya alcanzado el éxito. Mi trayectoria ha sido una sucesión continua de fracasos, pero cada fracaso me llevó al siguiente paso. Hoy, cada vez que siento que quiero rendirme, me recuerdo a mí mismo: «Never Give Up» («Nunca te rindas»).
Si tuviera que definir su legado en una sola frase, más allá de la creación de G-SHOCK, ¿cómo le gustaría ser recordado?
Como un director creativo que reúne a las personas, fomenta un debate abierto y lleno de energía y convierte las ideas en realidad.

