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Nautik Interview | Raúl Tejón: «El mar es volar, es libertad»

A un mes de estrenar en Netflix la comedia Gracias equipo, el actor getafense recibe a Nautik para hablar del mar, sus próximos proyectos y mucho más.

Raúl Tejón posó para Nautik el 30 de abril en el Café del Rey de Madrid. Instagram: cafedelrey22 FOTO: Jaime Partearroyo

Embajador cultural de su Getafe natal –ciudad que acogió a su familia a causa del exilio interior que siguió a la Guerra Civil–, Raúl Tejón (1975) es también un apasionado del mar desde niño y, más recientemente, submarinista con Open Water: ha buceado en El Hierro, Maldivas, República Dominicana y Cuba. La fama mundial le ha llegado por su papel en la serie de Netflix Machos Alfa, pero cuenta con una carrera de más de tres décadas como intérprete y director de teatro. Curtido en series como Ana y los 7 o Al salir de clase, se prepara para unos meses intensos con dos estrenos de los que dejan huella: ya ha finalizado el rodaje de su ópera prima como director, rodada entre Getafe y Canarias, sobre la asistencia sexual y el buen morir. Antes, estrenará el 11 de septiembre en Netflix Gracias, equipo, una inteligente comedia dirigida por Diego Núñez Irigoyen con un dreamteam actoral. 

¿Qué sensación deja este rodaje?

Pues el título, para mí, lo dice todo: Gracias, equipo. No hemos podido estar mejor. A Pedro Casablanc no lo veía desde hace 25 años, desde Policías, y ha sido como un reencuentro de matrimonio: hemos ido a cenar y al cine juntos todos los fines de semana. Alexandra Jiménez ha sido un descubrimiento; Maribel Verdú,  maravillosa; Blanca Martínez Rodrigo, un actrizón, la reina de la improvisación, y Diego, el capitán, que rueda desde un sitio de mucho juego: tomas de 17 minutos, no corta, te pide y te pide… Y todos nos vamos sumando. Desde el primer día fuimos juguetones.

Llevas toda la vida en esto, incluso con Ana Obregón en Ana y los 7.

Tres buenas temporadas haciendo de novio de Carolina. Soy de los actores que afortunadamente no ha tenido que dedicarse a otra cosa, con momentos mejores y peores, pero siempre he estado ahí, en cine, series y teatro. Ahora llega Netflix con Machos Alfa y hay exposición nacional e internacional, pero yo ya estaba ahí antes.

¿Cómo llevas que te paren en todos los aeropuertos?

Me paran en todas partes. Es parte del trabajo, y siempre que no sea peligroso y sea con educación, lo llevo bien: es más fácil y rápido hacerte una foto que explicarle a alguien por qué no quieres. La gente suele venir con cariño. Peor llevo que no me llamen para trabajar; que te vean tanto al menos te ahorra un casting.

Dices cosas muy normales que cada vez lo son menos: tu compromiso con la comunidad LGBTIQ+,  tu conciencia de clase…

La clase media no existe. Es un invento para tenernos tranquilos y pelearnos entre nosotros. A seis meses de paro, todos los que nos creemos clase media estamos en la ruina. Yo no quiero olvidarme de dónde vengo: nazco en los 70 en Getafe, en los 80 de la heroína. Mi familia materna llegó huyendo de Ciudad Real, de la represión por ser hijos de republicanos: mi tía abuela limpiaba en un casino, mi tío abuelo era limpiabotas, mi abuelo maletero. Este año soy embajador cultural de Getafe,
y le debo mucho.

De ehcho, has elegido tu ciudad como escenario de tu debut como director, ¿en qué punto está?

Ya está rodada y terminada, entre Getafe y Canarias, que me daba montaña y espacios que no encontraba en Getafe. Habla de la asistencia sexual: qué puede llevar a alguien a convertirse en asistente, si es una mercantilización de una necesidad, si alguien puede aprovecharse de ella… Pero sobre todo me interesaba la historia de mi protagonista, Emilio Walle. También habla del buen morir, no solo del buen vivir. La muerte es la única certeza que tenemos y vivimos de espaldas a ella. Hemos perdido los ritos de paso, ya no se respetan ni se lloran los funerales, hay que volver a producir. Y cuando llega la enfermedad nos infantilizan, igual que a los mayores: pueden quedarse con tus hijos pero no decidir sobre su propia vida. Es como la violencia obstétrica: antes nos decían cómo parir, ahora cómo morir.

Hablando del rodaje en Canarias, ¿Qué es el mar para ti?

Descanso, para empezar. Si quiero descansar, voy al mar. Es mi infancia: todos mis veranos han sido en el mar, en Pontevedra, Valencia, Gandía y Murcia, donde mi familia tiene casa en el Mar Menor. Necesito mojarme y sentir el mar para descargar. Empecé a bucear hace relativamente poco, pero con muchas ganas, y aún más ganas de que la gente de mi alrededor también lo haga, hasta convencí a mis compañeros de Machos Alfa. Quiero que mis sobrinos se saquen el título, y que mi hermana, que ya lo tiene, vuelva a bucear. Cuando volvamos a Maldivas quiero que todos puedan bajar conmigo, porque el mar es volar, es libertad. He buceado en El Hierro, Maldivas, República Dominicana y en la barrera de coral de Cuba. No navego, pero he navegado y me encanta: no me mareo, y ver el mar abierto es una sensación única, impagable.

¿Cómo afrontas la despedida de Machos Alfa? 

Con mucha pena, todos. Nos llevamos tan bien como parece: hemos sido como una familia que ahora tiene que separarse, y eso también es la vida. Nos da congoja pensar que no vamos a tener esos cinco meses al año juntos, viajando y compartiendo, porque ha sido un equipo muy disfrutón, no solo lo artístico, también lo técnico. Se transmite una energía muy especial. Y lo más bonito no es solo el éxito, sino dónde nos ha colocado: gracias a esa exposición, alguien ha pensado que este chico tiene cosas que contar, y por eso he podido hacer ahora mi primera película.

LA ENTREVISTA COMPLETA EN EL NÚMERO 7 DE NAUTIK, YA A LA VENTA.